Un pacto entre el Gobierno y el Govern

Carles Enric
4 min

En un país como España donde los medios de comunicación acostumbran a ser la voz de sus amos, a través de las subvenciones, no se hace extraño que algunos movimientos, y por qué no decirlo, algunas decisiones políticas de las últimas semanas no generen dudas o preguntas en la opinión pública.

Es un momento delicado donde hay que medir las palabras hasta el milímetro. Fíjense que decimos en el titular Gobierno, no PP, y decimos Govern, no ERC o PDECat. Y lo decímos así porque uno ve las reacciones foribundas de miembros del PP, como Xavier García Albiol, o del PDECat, como Jordi Turull, y parece todo menos un pacto. También pueden notar que el titulo de la opinión no es una pregunta, no lleva interrogantes. Y por si alguien aún lo duda, lean entre líneas decisiones sobre fiscales, votaciones del congreso, presencias o ausencias en reuniones para imputaciones y un largo etcétera. Cosas que no pasan por casualidad.

La tristeza de todo el entuerto es que cuando dos negocian siempre hay contrapartidas. Y mientras unos dicen luchar por el Estado de derecho otros quieren inmunidad

Aunque el problema de la mayoría de los dirigentes de los partidos, como Albiol o Turull entre otros, es que ni saben, ni esperan saber, ni nadie espera explicarles nada. Son elementos básicos prescindibles para mantener el suflé en su máximo nivel. Y sus salidas de tono les convierten en la pantalla protectora perfecta del silencio de las conversaciones. No en vano están donde están más por callar, por seguir ordenes --sabiéndolo o, peor, sin saberlo--, que por otorgar inteligencia a sus actuaciones.

La tristeza de todo el entuerto es que cuando dos negocian siempre hay contrapartidas. Y mientras unos dicen luchar por el Estado de derecho otros quieren inmunidad. Una conversación desigual que, si alguno de los dos fuera íntegro, jamás debería producirse. Pero, como hemos dicho por activa y por pasiva, ambos tienen trapos sucios que prefieren ocultar aunque sea a cambio del bien de todos.

Lo dijimos hace mucho tiempo. El procés era una oportunidad para acabar con cierto tipo de política putrefacta que se había forrado a costa del catalanismo. Pero no contábamos con que para eso debían tener en frente a gente con principios, y sobre todo a gente con decencia a su espalda. La realidad es que ni una cosa ni otra. Al final, la estrategia de uno y de otros era pactar. Quizás nos podrían haber ahorrado estos años de charlotada. Todos hubiéramos ganado y seguramente la historia no hablaría de este período como el más oscuro de la época democrática en Cataluña y en España.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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