La nueva política del apaciguamiento

Carles Enric
5 min

Complementado nuestra anterior columna sobre La Cataluña de los olvidados, vamos a recordar un personaje histórico de principios del siglo pasado, Neville Chamberlain. Con él nació la denominada política de apaciguamiento. Esa donde "un Estado acepta las condiciones de un agresor potencial en vez de oponer resistencia, con la finalidad de evitar una confrontación. El Estado sacrifica principios propios para lograr esa meta".

No hay que ser un literato de la pluma para ver similitudes entre esa situación y la actual en España. Pero aquí el potencial agresor no es un tercer país --políticamente hablando, claro-- sino una parte del mismo país. Tema aún mas complejo. Porque dentro de la idiocracia general en Europa lo nuestro siempre preocupa más que lo de otros.

Soraya Sáenz de Santamaría ha debido leer a Chamberlain, pero algunos suponemos que no lo ha entendido o, peor, se lo ha creído

Soraya Sáenz de Santamaría ha debido leer a Chamberlain, pero algunos suponemos que no lo ha entendido o, peor, se lo ha creído. Por norma, siempre es bueno y positivo hablar. Pero para hacerlo debemos tener interlocutores que no atraviesen ninguna línea roja. En los países civilizados las leyes marcan esa barrera. Un siglo atrás, en la antesala de la libre Polonia, el límite era simplemente la fuerza.

A veces explicar las cosas es más fácil a través de la experiencia. Es curioso cómo ninguna persona en el Gobierno del PP ha sabido todavía encontrar los puntos débiles del procés que algunos hace años comentamos. Tales como que es excluyente, hereditario o hasta familiar. Alzado gracias a la comunicación de altavoces como TV3 o los medios subvencionados. A estas alturas nadie duda de que, sin ese trabajo sucio, las cosas serían muy diferentes.

El problema del PP, o de cualquiera que quiera luchar contra el independentismo desde la inteligencia, es que debe renunciar a muchas formas tan propias que parecen haber sido la escuela del independentismo. ¿Si se va contra TV3, debería actuarse contra TVE? ¿Es capaz un Gobierno como el del PP de perder su propaganda para el bien de todo un país? Viendo como se comportan, ¡no! Y sería fácil, en dos meses, una ley que prohibiera subvenciones a medios de comunicación y otra para liberalizar las comunicaciones.

Soraya parece dispuesta a hacer lo que en España se ha hecho muchos años y así nos ha ido: dejar el poder en las regiones de taifas, para usarlas según se enciendan o se apaguen

Pero Soraya parece enviada para buscar aquello que no moleste mucho a unos, y que no signifique un gran desgaste para los otros. Dispuesta a hacer lo que en España se ha hecho muchos años y así nos ha ido: dejar el poder en las regiones de taifas, para usarlas según se enciendan o se apaguen. Mientras, da igual ignorar al ciudadano, olvidar su voto, su decisión o hasta sus derechos. Cataluña no será el fin del independentismo porque demasiada gente vive a su vera. Y esa gente tiene poder.

Al final, la política se ha convertido no en un servicio a los ciudadanos sino en un servicio "a la carta" a los poderes. Da igual su forma o su estadio, pregunten si no a los chicos/as de Ciudadanos o Podemos si son felices como están, viviendo a cuerpo de rey. Y cuando importa poco la ley, menos los ciudadanos, y aún menos el futuro del país, cualquier pacto, por muy extravagante que sea, puede ocurrir. La política del apaciguamiento nunca es la solución para un problema. Incluso no es ni política, es casi la antipolítica. Y en esa fase tan anticuada de la historia de Europa estamos ahora en Cataluña.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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