La dimisión de Puigdemont

Carles Enric
4 min

Desde hace días, algunas almas cándidas del PDeCAT están insinuando por activa y por pasiva que el president Puigdemont abandonará su cargo en breve. Excusará que ha hecho todo lo posible pero no le han dejado seguir adelante. Alegan sus compañeros, ahora no amigos, que ha ido demasiado lejos con unas circunstancias y unos apoyos reconocidos cada vez menores. Incluso alguno dice que parece más un presidente de ERC que de su propio partido.

Lo malo de jugar a farol, como ha hecho todos estos años la cohorte de Artur Mas, es que llega un momento en que, si te aguantan el tirón, debes enseñar las cartas. Y con lo que no contaban los amigos de las falsedades históricas es con que el tipo puesto a dedo al frente de la Generalitat tendría poder. Acostumbrados a manipular medios y partidos, han encontrado a un president que va a su aire. Lo cual sería positivo si no fuera porque su aire es algo así como la extrema suicida de las libertades y la ley.

Ya podemos escribir que el PDeCAT no controla a Carles Puigdemont. Es un dato preocupante en un régimen parlamentario que el principal grupo político esté a la deriva ante su propio presidente. Como la inteligencia no es el mayor aliado de viaje de Turull y compañía, les informamos de esa novedad en esta columna. Miren, como a veces les cuesta escuchar, incluso les repetimos con palabras más claras: Puigdemont va a su bola. Por lo tanto, da igual que filtren que va a dimitir, no lo hará. Se siente fuerte con la CUP y la radicalidad. Si quieren que dimita, deben poner un poco de huevos y echarlo.

Seamos sinceros, los Artur Mas y allegados, si han demostrado algo durante todo el proceso, es precisamente ser unos cobardes

Seamos sinceros, los Artur Mas y allegados, si han demostrado algo durante todo el proceso, es precisamente ser unos cobardes. El mismo Astut culpó a los pobres voluntarios de sus actos. El otro, Baiget, no quiere que toquen su patrimonio. Santi Vila traiciona a quien sea por un cargo. A Marta Pascal la ignoran hasta en su casa. Si de verdad alguien cree que esta tropa va a solucionar algo en Cataluña, vamos apañados.

Y a estas alturas parece que la dimisión de Puigdemont tampoco va a solucionar nada. Cuando un virus se enquista, hay que tratarlo de forma inteligente y extirparlo hasta el final. Demasiados años de vividores, demasiados años de gente viviendo del cuento, demasiados años de ensuciar el nombre de Cataluña. Demasiados años de poca vergüenza no se saldan con una dimisión, voluntaria o forzada. Todo eso se cambia con firmeza, ley y orden. Y, por qué no decirlo, con un par de lo que muchos, por no decir la mayoría, de políticos catalanes no tienen.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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tobermory 08/07/2017 - 19:07h
Carlitos desconcertado, Puigdemont capitidisminuido y Cocomocho desencadenado. No es más demócrata porque no entrena.
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