Cree el ladrón que todos son de su condición

Ramón de España
4 min

Molesto ante las suspicacias (por usar un término suave) que ha levantado el nombramiento a dedo de su fiel Vicent Sanchis como director de TV3, el molt honorable Cocomocho ha tenido la ocurrencia de acusar a Catalunya Sí Que Es Pot de elaborar listas de periodistas que les caen mal y que condenarían a la inanición si pudieran. Que es exactamente lo que lleva haciendo el partido del señor Puigdemont desde mucho antes de cambiar de nombre, lo cual dice mucho sobre la jeta que se gasta nuestro querido líder: los convergentes llevan décadas elaborando listas negras de malos periodistas, ésos que no pueden asomar la nariz por TV3 y Catalunya Ràdio de ninguna de las maneras y a los que, si pudieran, matarían de hambre. Cualquier cosa que hagan esos periodistas malévolos --entre los que me encuentro-- será convenientemente ignorada y ninguneada, como pude comprobar con la publicación de mis libros El manicomio catalán y El derecho a delirar, que para el régimen nunca se escribieron (curiosamente, el único nacionalista que me invitó a su programa en el entonces llamado Canal Catalá fue Vicent Sanchis, al que me une el amor a los cómics y cierta simpatía personal, aunque lo que escribe cada uno saque de quicio al otro).

Acusar a los demás de algo que está en el ADN de uno y de su partido es de una desvergüenza descomunal, pero cuando se está instalado a perpetuidad en esa desvergüenza, supongo que ya da todo lo mismo

Acusar a los demás de algo que está en el ADN de uno y de su partido es de una desvergüenza descomunal, pero cuando se está instalado a perpetuidad en esa desvergüenza, supongo que ya da todo lo mismo. Convencido de estar en posesión de la verdad, el pastelero de Amer hace lo que quiere y, si no te gusta, te aguantas: esa es su peculiar interpretación del Yes, we can de Barack Obama. Una vez has asumido que te asiste la razón en todo lo que haces, puedes nombrar a dedo al director de TV3 y asegurar que solo has tenido en cuenta sus méritos profesionales. O puedes nombrar embajadora en los países nórdicos a la hermana de Pep Guardiola, que es un catalán como Dios manda que, además, catapultó a la gloria al Barça, ese pedazo de estructura de Estado. Ya puestos, puedes nombrar asesor para ese referéndum de autodeterminación que te vas a comer con patatas --dentro o fuera del trullo, ya veremos-- a Quico Homs, que se ha quedado sin curro en Madrid y algo hay que echarle al chaval, puede que no los más de 7.000 euros que le pagaba España por contribuir a su destrucción, pero sí una cifra que le permita mantener su nivel de vida.

Quien aspira a presidir una nueva nación se comporta como el cacique de toda la vida, como un Putin de estar por casa que premia a los que le ríen las gracias y castiga a los que le llevan la contraria. Estamos acostumbrados a ello, pero hay cosas que a mí todavía me sorprenden: lo de acusar a CSQP de unas prácticas propias de los suyos es de una desfachatez y una cara dura difícilmente superables.

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¿Quién es... Ramón De España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

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tobermory 06/04/2017 - 18:44h
Sin que haya nada en lo personal, todos saben que Vicent Sanchís es un independentista al que han nombrado por su ideología, y que aunque sea un profesional de los medios no puede presidir TV3 (que está en tenguerengue) de forma independiente sin dejar su impronta ideológica bien visible. Cuando los televidentes encendieron la tele ya estaba en el despacho, y ahí se ha quedado con un cargo “laboral”, que dice el diputado del PetDeCat saliendo por peteneras con esos vítores tan raros a favor de la libertad de prensa. Pues claro, si precisamente eso es lo que reprueban en el Parlament, que no la haya ni la pueda haber a la visto de estos nombramientos tan discutidos. Lo ponen a dedo para que haga una versión televisiva del NO-DO del Règim en versión 2.0, y encima se quejan de la cacicada de la oposición.
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