¿Cómo funcionan las 'listas negras' de Puigdemont?

Carles Enric
7 min

Como comentamos en la última columna, se están generado listas de personas, podríamos llamarles sin miedo negras, gestionadas desde la cuenta oficial del Presidente de la Generalitat en Twitter, @krls. Todas estrictamente por motivos de ideología, en definitiva por divergencias políticas.

Hablamos de listas. Nombres de tuiteros, en este caso, que se derivan en formatos intercambiables para su uso en otras cuentas. Por cierto, un tema muy diferente a otras cuentas oficiales, como el Ayuntamiento de Tarragona (@TGNajuntament), donde simplemente rige la incompetencia. Aquí hablamos de un tráfico de listas intercambiables con un uso poco claro.

Las listas negras de Puigdemont en Twitter tienen varias funciones. Todos actos indecentes en un gobierno democrático

Desde la irrupción en Presidencia del community manager Aleix Clarió, estás listas se han automatizado de forma general. Las listas son exportadas desde las cuentas principales en formato CSV --un excel, para entendernos--. Una utilidad de Twitter desde 2015, e importadas a nuevas cuentas oficiales. En estos momentos ese intercambio de listas está todavía en estado embrionario. Puede verse fácilmente en los usuarios bloqueados casi de forma simultánea por las cuentas @krls y @aleixclario. Curiosamente, una cuenta oficial y una privada. Muchos usuarios bloqueados por la cuenta del community manager desconocían su existencia. ¿Es posible que aleatoriamente te bloquee alguien que ni conoces, ni con quien has intercambiado información, ni nunca se ha dirigido a ti?

En el momento de la exportación de las cuentas bloqueadas se crea una lista en un formato digital que en algunos casos se ha ido completando con nuevos datos. No todos los tuiteros son fácilmente identificables, por lo que se han añadido nuevos datos para una posible identificación. Un trabajo no sólo ilegal, sino que incumple las leyes de protección de datos. Una actividad claramente delictiva, poco democrática, hecha con dinero público.

Las listas negras de Puigdemont en Twitter tienen varias funciones. La primera, impedir el acceso a un canal de información a los usuarios no adeptos al régimen. Por otro lado, intercambiar y cargar esas listas en nuevos usuarios --aún en fase embrionaria-- para que no tengan acceso a esa información. Por último, impedir que los comentarios negativos sobre dichas cuentas oficiales sean visibles al conjunto de los ciudadanos. Todos actos indecentes en un gobierno democrático.

Asistimos con preocupación también al silencio de todos los grupos parlamentarios. Un hecho que fue trending topic en España la semana pasada como las listas de Puigdemont no ha merecido ni una miserable pregunta parlamentaria. Curiosamente algunos están más preocupados porque el Ministerio de Defensa vete a un político como Garzón o un grupo como Podemos a una periodista que porque todo un presidente, como Puigdemont, vete a sus ciudadanos desde su cuenta oficial por tener opiniones diferentes. Con tristeza también podemos asistir a un tipo de delito que parecía prescrito en la democracia española. Algo así como la persecución e instauración de listas negras para personas no afectas al régimen.

Es inaceptable que en pleno siglo XXI, sea el debate que sea, haya personajes que crean que el dinero oficial puede usarse para marcar y crear listas negras de personas por no pensar como ellos

Las listas existen desde el momento que un usuario bloquea a otro. Queda constancia en la cuenta de Twitter. Aquí la diferencia es que son exportadas para importarlas a otras cuentas en formatos reales, tipo excel. Se han intercambiado entre cuentas de la Generalitat. Existen pruebas claras tanto en los ordenadores implicados como, peor aún, en los “logs” (actividades que guardan de cada usuario) de la propia compañía Twitter. Hablar de un #TwitterGateCatalan o un #TwitterGatePuigdemont, para ser más exactos, es poco en este nuevo escándalo. 

En una comisión de un delito tan fragante, no son sólo los grupos políticos quienes deberían pedir inmediata información sino que es la propia justicia, desde la Fiscalía, la que debería solicitar al juez medidas cautelares para tratar de exterminar dichas listas de forma inmediata. Bien sobre los propios equipos locales, bien solicitando a la propia compañía Twitter los logs donde están contenidos esas listas negras. Una medida complicada pero más sencilla de implementar.

Es inaceptable que en pleno siglo XXI, sea el debate que sea, haya personajes que crean que el dinero oficial puede usarse para marcar y crear listas negras de personas por no pensar como ellos. Desde el usuario privado uno es lícito de bloquear a quien quiera. Pero la función de la institución pública es gobernar para todos. No crear listas de aquellos que no comulgan con sus ideas. Uno puede opinar, puede estar en desacuerdo. Pero cualquiera, sea independentista o no, debe tener claro que hacer listas negras con dinero público jamás debe ser la función de un gobierno. Algunos esperamos ya poco de los partidos de la oposición, más preocupados de cobrar a final de mes. Pero esperemos que la Fiscalía sí vea la gravedad de los hechos. Oficialmente jamás han existido listas negras desde la época de Franco. Es triste que Puigdemont y su acolito Aleix Clarió las hagan volver.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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