Más teléfonos, más angelitos y más música

Manuel Trallero
6 min

El fiscal me tiene robado el corazón. Pasa antes de iniciarse la sesión rápido, como una exhalación, víctima de una prisa atroz, sin mirar a nadie y, una vez iniciada esta, ante la ingente labor desarrollada por las secretarias en asuntos particulares de sus señores jefes es capaz de preguntarle a una testigo en un rapto de franqueza, rayana en la ingenuidad: "Perdóneme pero, ¿les quedaba tiempo para trabajar para el Palau?". La respuesta, como no se podía ser de otra manera, resulta obvia: "Poco". Quizás hemos caído muy tarde en la cuenta de que el Palau era de Millet. Una confusión la puede tener cualquiera.

Hoy ha proseguido el desfile del elenco femenino que habitaba en las respectivas secretarías. La secretaria de Montull, Eugenia Morante, encontraba la cosa más natural del mundo transcribir papeles de su jefe en los que se referían, por ejemplo, a la Ciudad Judicial en que nos encontramos, a Ferrovial y a GPO, con cantidades al lado. "Tampoco me lo cuestionaba", ha señalado con asepsia profesional mientras reconocía que Osàcar llamaba y acudía a ver al señor Montull. En ningún momento las comparecientes se han apeado de semejante tratamiento, lo que ha teñido sus palabras de un halo reverencial, casi una genuflexión.

Le ha tocado el turno a la señora Rosa Maria Roca, otra veterana que llevaba en la casa desde el año 1989. Es la autora material del famoso Excel donde figuran casillas para Ferrovial, Osàcar, GPO y la Fundació (Orfeó) rellena de cifras. Claro está que ni sabe nada, ni le suena nada, ni tenía idea de nada. Por no saber, ni siquiera sabía que la intervención de las cuentas del consorcio había pasado del ayuntamiento a la Generalitat, y de esta a una auditoría externa. Un auténtico festival. Gracias a la señora Roca nos hemos enterado de que los teléfonos con línea directa no eran una rareza, sino que tanto Montull, Millet, como Rosa Garicano tenían cada uno el suyo. A Montull no solo le llamaba Felip Puig, sino incluso su propia señora esposa.

La buena señora casi ha sufrido un síncope cuando se le ha dicho si no preguntaba nada al señor Millet, y casi ha proferido un grito de terror al afirmar: "¿Preguntar? ¡No! Eran cosas del señor Millet"

Como no hay dos sin tres, le ha llegado el turno a Pilar Casanova quien, con Cristina Torruella --que ha quedado exenta por el tribunal a través de un certificado médico que advertía de un posible parto prematuro en caso de declarar--, eran las que bajo las órdenes de la señora Barberà conformaban la secretaria de la presidencia.

Ha sido una cantata en toda regla con algunos agudos. Por ejemplo, las visitas que efectuaba el difunto señor Carles Torrent, a quien se le vigilaba por personal del Palau el automóvil aparcado a la puerta del mismo, iban precedidas de la retirada de sobres de la caja fuerte que, a preguntas del Ministerio Fiscal, han resultado ser unos sobres "gordos". La buena señora casi ha sufrido un síncope cuando se le ha dicho si no preguntaba nada al señor Millet, y casi ha proferido un grito de terror al afirmar: "¿Preguntar? ¡No! Eran cosas del señor Millet". Era una cuestión que venía a cuento de cuando transcribía cosas como Línea 9, Generalitat, adjudicación de obra... Un estribillo conocido que suele ir precedido por otro sonsonete, no menos frecuente, el procedente del señor fiscal que reza "coincidirá usted conmigo...". Por lo visto, el clima reinante consistía en ni ver ni oír, pero sobre todo en callar.

Nadie sabe nada. Ya lo contó en su día, en el año 2009, una antigua trabajadora. "No tenía ni idea de todo esto, como tampoco de eso que se dice de las borracheras de Millet. Para nosotras el señor Millet era como un padre, y nos ha afectado mucho. Ayer nos llamaban para pedirnos los móviles de las tres compañeras que aparecen en el sumario como acosadas, y eso me parece muy fuerte". La prensa es lo que tiene.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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