Guiños, rondos y Felip Puig al teléfono

Manuel Trallero
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La comidilla de la concurrencia durante el receso ha sido el guiño que el señor Joan Segura, una vez ha concluido su declaración, le ha perpetrado a Fèlix Millet al pasar junto a él. Una concomitancia como de estar en el ajo. Este caballero era un hombre orquesta que igual servía para un roto que para descosido, ora era asesor fiscal del Palau, ora les hacía una sociedad a medida a los M&M para cobrar facturas millonarias, como daba por buena, en su condición de secretario de la fundación, una enmienda chapucera de los estatutos que permitía cobrar un sueldo a los dos máximos dirigentes o les preparaba la venta de un local propiedad de ambos al Orfeó, obteniendo pingües beneficios sin conocimiento de la junta de la entidad. Un perla para quien el Palau "funcionaba maravillosamente bien".

Hemos llegado al momento esperado, diría yo que hasta anhelado. Ha hecho su aparición rutilante Joan Llinares, estando presente para la ocasión el ex diputado de la CUP David Fernández, el de los abrazos fraternales con Artur Mas, quien fuera nombrado director general del Palau por "las instituciones", un ente tan misterioso como la Santísima Trinidad. A partir del momento en que ha iniciado el interrogatorio el Ministerio Fiscal, hemos asistido a la elaboración de un rondo maravilloso, como los que efectuaban Xavi e Iniesta en el Barça de Guardiola, la pesadilla de cualquier seguidor merengue. Era un interminable pase tuya-mía-tuya que nos mantenía embelesados con el espectáculo, mientras que la reencarnación de El Llanero Solitario, el señor Llinares, nos iba pormenorizando su denodado combate contra las fuerzas del mal, tales como secretarias destruyendo documentos o la señora Garicano ahuyentando auditores, y descubriendo papeles por doquier que con paciencia de arqueólogo iba conformando el rompecabezas que ponía en conocimiento de la Fiscalía. Solo faltaba la banda sonora de La Guerra de las Galaxias como música ambiental.

El ex director del Palau Joan Llinares ha explicado que, encontrándose un día ocupando el despacho que había pertenecido a Montull, sonó un teléfono en el interior de un cajón. Una especie de "teléfono rojo". ¿Quién estaba al otro lado? Naturalmente, Felip Puig, ¿quién si no?

El momento orgasmático se ha alcanzado cuando finalmente han podido acabar de montar el mecano del Triángulo de las Bermudas formado por Ferrovial, el Palau y la Fundación Trias Fargas, es decir, Convergència. Ha sido un instante brillante como una fulgurante aparición en que se podía seguir el supuesto trasvase de fondos, un líquido sinuoso que transcurría por las cañerías del Palau dejando tras de sí solo un leve rastro en los ordenadores que él había puesto al descubierto.

Sin embargo, todavía nos faltaba la guinda, el fin de fiesta, la traca final... No habíamos visto lo mejor. Llinares, pulcro y aplicado, como un alumno ejemplar, ha explicado que, encontrándose un día ocupando el despacho que había pertenecido a Montull, sonó un teléfono en el interior de un cajón. Una especie de "teléfono rojo". ¿Quién estaba al otro lado? Naturalmente, Felip Puig, ¿quién si no? El consejero de Interior mostraba su interés por los convenios con la Trias Fargas. Ha bastado con pocas y escuetas palabras para causar en la sala un efecto devastador, como si hubieran lanzado la bomba atómica. El letrado Melero ha puesto el broche de oro a la jornada recordándonos a todos la famosa frase de Groucho Marx: "Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros".

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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