Hay que tenerlos muy bien puestos

Manuel Trallero
5 min

Un viejo proverbio chino señala que una cosa es hacerse pis en la piscina y otra distinta hacerlo desde el trampolín. Hoy hemos asistido a la segunda opción, llevada a cabo por algún testigo que incluso ha sido recriminado por la presidenta del tribunal, que ha dejado de ejercer de Madre Teresa de Calcuta y se le han acabado los cuartos. Al fiscal casi ha habido que descolgarle de la lámpara. El estado de cabreo podía masticarse.

La cosa ha empezado con la señora Inglés, veinte años en el Palau. Responsable de contabilidad de la fundación. Despedida tras el verano de 2009. No sabe por qué. Casi nos envía a todos al otorrino porque no se podía ni hablar más bajo ni hacerlo más alejada del micrófono, eso cuando emitía sonidos y no se limitaba a mover levemente la cabeza en un encomiable ahorro de energía. El fiscal tenía que arrancarle las palabras con alicates de un léxico constreñido a términos tales como "no me acuerdo", "igual sí", "me suena", "supongo que sí", "si yo lo dije"... Hasta que la señora presidenta le ha preguntado si tenía algún problema médico para no acordarse de nada y le ha repetido que estaba bajo juramento. Ni por estas. "No tenía ninguna autonomía de nada", ha declamado ella como toda explicación.

Al concluir su declaración y descender por la leve rampa, Inglés ha pasado junto a Millet y Montull y, mirándoles, ha realizado un profundo suspiro, como quien acaba de efectuar un gran esfuerzo que le ha servido para salir indemne del apurado trance. Una complicidad a la vista de todos, sellando un pacto de silencio

Lo mejor estaba por llegar. Al concluir su declaración y descender por la leve rampa, Inglés ha pasado junto a Millet y Montull y, mirándoles, ha realizado un profundo suspiro, como quien acaba de efectuar un gran esfuerzo que le ha servido para salir indemne del apurado trance. Una complicidad a la vista de todos, sellando un pacto de silencio. Mientras, el fiscal, en un gesto quizás de desespero o de hartazgo, se tapaba la cara con la falda de la toga.

La declaración de los responsables de la empresa Gabinete Técnico de Auditoría ha sido como más de lo mismo pero en versión tecno, como indica el nombre de su empresa. Nadie ha entendido nada, ni puñetera falta que hacía, por lo visto. Eso sí, hacían su trabajo y punto pelota durante nueve años. Las salidas de la fundación al orfeón correspondían con entradas del orfeón proveniente de la fundación, y que el ordenante de los pagos, Montull, fuese el mismo que el receptor, Montull, no les causaba ninguna sospecha, como tampoco las elevadas cuantías de los mismos. De nuevo han conseguido que la presidenta perdiera su flema habitual para recordarles que era una obligación del auditor comprobar si efectivamente se efectuaba la actividad reflejada en la documentación auditada. Ningún pasmo. No había ningún problema en fechar la memoria de una auditoría antes de recibir el certificado del acta fundacional en que se autorizaban el millón de euros que cobraron Millet y Montull por la patilla.

"Lo del Gabinete Técnico de Auditoría --me explicó un antiguo empleado-- era un paseo. Venía un jefe acompañado por dos becarios. Al final nos daban unos consejos para mejorar el aspecto de las cosas y hacer trampas". Quizás, por ello, cuando ha acabado de declarar el testigo, al Ministerio Fiscal se le ha escapado un resoplido. Sin embargo, como ya afirmó en su día Joaquim Nadal, siendo consejero del Gobierno Tripartito presidido por Montilla, "si las auditorías están hechas para certificar que las cuentas están bien hechas y estas engañan, es trabajo de la justicia investigarlo". Ni a Poncio Pilatos le salían mejor estas cosas.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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tobermory 30/03/2017 - 22:59h
“Bueno, bueno, bueno, y como quiere que le salga la auditoria al caballerete”. “Pues hombre, si puede ser que no me salga a pagar”. “Bueno, eso vendrá después cuando le pasemos la factura”. “¿Con IVA?”. “Hombre claro, con IVA pero le va a salir que ni pintiparada, sin ningún reparo. Limpia de polvo y paja”. ¿Como quiere que se la hagamos, sentado o de pie?”. “Mejor sentado, que me han dicho que de pie es peor... “Mire al pajarito”. “Ya está. Todo el Orfeón ha salido muy bien enfocado (las auditutorías se cobran aparte) y muy favorecido” “¿Y el Palau que tal?”. ”Con barba, como San Antón, pero como el año pasado”. “O sea que podemos, seguir con el expol…, con el expediente tranquilamente y sin sobresaltos contables”. “Si, si, sin problemas”. “Ahí les dejo a los dos becarios bregando con los papeles. Si se portan bien que les traigan un café y dos botellines de agua, y van que chutan”. No me extraña que resoplen los fisc
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