Unos angelitos... musicales

Manuel Trallero
5 min

En el preciso instante en que el fiscal le ha preguntado a la señora Elisabet Barberà --35 años como secretaria de Millet-- si este se creía que el Palau era su propia casa, he entendido a la perfección por qué la CIA tiene historiadores entre su personal.

Millet, por lo visto, "estaba acostumbrado a mandar y a que le hicieran las cosas". Haciendo gala de su prurito profesional, nos ha relatado cómo se hacía cargo personalmente de las cuentas de gastos particulares de su jefe, como cualquier secretaria de alta dirección, y que todo lo que estaba apuntado en las libretas de cuentas y en las agendas de Millet (que llevaba ella personalmente) iba a misa. Acribillada a preguntas, el fiscal se ha cobrado la pieza de los sobres entregados a Torrent --el tesorero fallecido de Convergència-- y las llamadas efectuadas a la sede del partido. A Osàcar nunca le había visto. Para ella, leer Ferrovial, Generalitat, obra y tanto por cierto era como leer en chino mandarín. Ha llorado de forma plausible mientras que la señora presidenta le preguntaba si quería beber agua.

Para la exsecretaria de Millet, Elisabet Barberà, leer Ferrovial, Generalitat, obra y tanto por cierto era como leer en chino mandarín

El elenco femenino ha continuado con Anna Morante, quien acabaría siendo la responsable de explotación del Palau. Según antiguos compañeros de trabajo, "fue la secretaria de Montull durante muchos años. Progresó rápidamente. Ganaba mucho, incluso le pusieron una plaza de aparcamiento. Hubo un momento en que se creyó la sucesora de Montull. Ella lo sabía todo, era la equivalente a Elisabet Barberà". Hoy ha estado modosita ante el tribunal. Ella se encargaba de alquilar la sala y de los conciertos. Atrás quedaban las comidas con Millet junto a Cristina Junceda y Elisabet Rodríguez, en la Brasserie Flo, en la cercana marisquería Neyra o en casos extraordinarios en Ca l'Isidre. Morante en ocasiones iba a solas con Millet, aunque las prefería de dos en dos, nunca cargaba con las tres. Nada de esto, claro está, se ha mencionado durante la vista.

Se ha hablado de orquestas. La contratación era normal y el pago se efectuaba por transferencia al correspondiente agente. En algún caso excepcional, algún solista cobraba en la media parte o al finalizar el concierto con el correspondiente cheque. Todo limpio y trasparente como los chorros del agua.  Sin embargo, Alfonso Aijón, el principal promotor musical español, me explicó que los conciertos los elegía Jordi Montull por el sistema de mirar los precios de las orquestas y poner "un poco de todo para que el ciclo quedara apañadito". Me dijo que "el Palau tiene Ferrovial, por este lado [de las subvenciones] no tiene excusa. El problema del Palau es que tiene una cantidad de patrocinadores que no se justifican". Aijón pagaba a la orquesta que contrataba personalmente él. "Los precios que han puesto en listado [aparecido en el Palau] son falsos, son bajos, no son verdad". Me tomé la molestia de preguntar a las orquestas, algunas tan relevantes como la Filarmónica de Berlín o la de Nueva York. Envié 70 correos electrónicos y solo obtuve la misma respuesta de 32. No podían revelar sus honorarios al público. Morante solo vio pasar un par de veces por delante de su despacho a Daniel Osàcar.

Al finalizar la sesión nos hemos encontrado el referido Osàcar, Montull y un servidor en un trance propio de caballeros con una edad y tras larga espera. Ni se han saludado, ni yo he dicho nada. Mañana más música.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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