'La casa del terror', antes Palau de la Música

Manuel Trallero
5 min

Hemos girado una visita a una réplica de esas mansiones con que cuentan los parques de atracciones. Ello sin movernos de la butaca de la sala del juicio, acompañados primero por el señor Montull, disfrazado para la ocasión de buscador de setas fuera de temporada, quien durante la instrucción definió su trabajo en el Palau "por decirlo de alguna manera, como estar por casa". Ha ejercido sus funciones paternales a plena satisfacción y ha ratificado ante el ministerio fiscal todo cuanto dijo su hija, reservándose a todos los efectos el papel de actor secundario --también hay en Hollywood un Oscar para ellos-- en esta historia cuyo principal protagonista es por derecho propio Fèlix Millet. Tan solo ha subido la apuesta de la mordida, que no era el 3% sino el 4%, para Convergència. El niño, por lo visto, estaba creciendo y necesitaba comer.

El señor Osàcar le ha sucedido en el turno de interrogatorios. Visto de lejos, el eterno futuro extesorero de Convergència parece un entrañable abuelo que espera a sus nietos a la salida del colegio. En la distancia corta tiene más conchas que un galápago y más tablas que doña Concha Piquer. Convergente pata negra de la federación de Sarrià-Sant Gervasi, una cantera de talibanes, en donde militó Prenafeta y toda la familia Pujol. Él era un mandado; como si dijéramos, todo venía ya de antes, y lo que han dicho sus predecesores es mentira y de la mala. Tan solo se veía con Montull para renovar cada año el acuerdo de la Trias Fargas con el Palau, nada más. Aunque una de las secretarias de este, en el Parlamento catalán, declaró que su jefe se reunía en multitud de ocasiones con él. ¿Qué hacía Convergència con el dinero del Palau? Patria, como lo están leyendo, "influían" (sic) en alcaldes del partido para que en las fiestas mayores "no pusieran solo música flamenca o moderna sino también catalana... sardanas". Hemos dejado al violinista en el banquillo de los acusados mientras mis meninges reclamaban un respiro a tantas emociones.

¿Qué hacía Convergència con el dinero del Palau? Según Osàcar, patria, como lo están leyendo, "influían" (sic) en alcaldes del partido para que en las fiestas mayores "no pusieran solo música flamenca o moderna sino también catalana... sardanas"

Tras el oportuno receso hemos tenido a la señora Rosa Garicano en el estrado. Ella era la responsable de un círculo perfecto que dibuja en el aire con manos y brazos con la elegancia de una bailarina de El Lago de los Cisnes. Esa burbuja era una máquina perfectamente engrasada para conseguir patrocinadores para la causa y complacerles en todo, ya fuera conseguirles entradas hasta preocuparse por los canapés de los cócteles. Ella vivía recluida con su equipo en su torreón, el viejo edificio, y la dirección estaba en el nuevo. Un mundo, pues había que bajar seis pisos cruzar, subir...

Tenía poca relación con Gemma Montull, aunque esta me explicó que Rosa "no sabía mandar; ella se imponía a su gente diciendo 'tú estás aquí para trabajar y no para pensar; para eso ya estoy yo'". La humillación y el maltrato llegaron a tal punto que le decía: "Señor Millet, yo no puedo con una señora que me grita en las narices". Conserva un aire marcial de quien ha sido durante muchos años el ama de llaves a quien expulsaron, sin miramientos, de lo que ella creía que era su propia casa. Forma parte del Comité de Bienvenida, y desde luego no es la única, que espera a la señora Mariona Carrulla, actual presidenta, cuando acuda a declarar como testigo ante el tribunal, y recordarle que se pasó tan solo quince años en la junta con Fèlix Millet. ¿Hacía de jarrón chino?

Peor debía ser el cuarto oscuro de las ratas, pero miedo sí que da.

Artículos anteriores
¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

¿Quiere hacer un comentario?