Millet y el PP en el país de las maravillas

Manuel Trallero
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Hoy bien podríamos decir que alguno ha descubierto que los niños no vienen de París traídos por la cigüeña. Ha sido un hallazgo producido gracias al testimonio de Pablo Duran, ex tesorero del Orfeó Català, enemigo acérrimo de la señora Mariona Carulla y liante vocacional. Ha empezado por decir que había un convenio entre el Palau y FAES, que es propiedad del señor Aznar.

Millet me explicó la historia: "El dinero llegó de Madrid de una forma muy curiosa. Yo no conocía a Aznar y quería hablar con él". Lo consiguió y le enseñó el Palau. Cuando ya concluía la visita, "faltaban dos peldaños, me acordaré siempre, me dijo: ¿Félix, en qué te puedo ayudar? Le contesté: con dos mil millones de pesetas, presidente. Se quedó mirándome y dijo: hablaré con la ministra". Consiguió el dinero procedente del Ministerio de Cultura, Pujol cogió un cabreo y Millet se hizo, a petición de Aznar y a título personal, de la rama catalana de FAES. A partir de aquí, en periodismo lo que no se puede demostrar es porque no existe.

No ha habido más sorpresa porque a estas alturas no constituye sorpresa alguna que unos conserjes vayan a cobrar talones al portador y vuelvan a una sala de conciertos e institución cultural con el refajo lleno de billetes

Francesc Vendrell, ex diputado en el Parlamento de Cataluña y ex mano derecha de Josep Piqué, el entonces hombre del PP en Cataluña, visitó en más de quince ocasiones a Millet entre los años 2002 y 2003, según consta en sus agendas. Mientras que los peritos de la Administración Tributaria afirmaron que "por lo que se refiere a la aportación de 600 millones de pesetas que había realizado el señor Millet a FAES no se ha encontrado en la documentación intervenida ninguna referencia, prueba o indicio a la mencionada aportación".

Por lo demás, el antiguo tesorero no sabía nada de las cuentas salvo que la señora Carulla, en contra de lo que dijo en el juicio, sí que las conocía y asistía a una reunión de la llamada comisión económica a la cual ella negó pertenecer. El señor Manuel Beltrand, contador, no sabía nada de lo que supuestamente debía contar y la señora Carulla asistía alguna vez a una reunión pero no era una comisión económica propiamente dicha. Gemma Montull también me explicó que "Mariona Carulla como vicepresidenta se los llevaba a casa [los papeles de las cuentas], sabía al dedillo lo que entraba y lo que salía".

No ha habido más sorpresa porque a estas alturas no constituye sorpresa alguna que unos conserjes vayan a cobrar talones al portador y vuelvan a una sala de conciertos e institución cultural con el refajo lleno de billetes; que se lleven documentación, al día siguiente del registro por la policía, por orden de Montull, a un piso próximo de su propiedad en bolsas de la basura; que compren lingotes de oro; que saquen efectivo de una caja de seguridad, o que el director de la agencia de Caixa de Catalunya asegure que sus empleados cumplían escrupulosamente con la normativa vigente aunque la asesoría jurídica de la entidad bancaria reconozca que en muchos casos desconoce quiénes cobraban los cheques librados al portador. Al fin y al cabo, el Palau funcionaba muy bien y Fèlix Millet era el éxito en persona. ¿Acaso no se trataba de eso?

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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