El bolso de la señora Carulla o Millet no es Madoff

Manuel Trallero
5 min

La sesión de hoy se ha iniciado bajo el impacto sufrido por la revelación efectuada por la actual presidenta del Palau, Mariona Carulla, miembro de la saga familiar de Gallina Blanca, ante el tribunal en la última sesión. En una de las bodas de la hijas de Millet le robaron el bolso. Quien estuviera con éste en la junta desde el año 1990 y fuera su vicepresidenta no se enteró de nada del millonario expolio perpetrado en el Palau. Ha tenido el toque de distinción necesario para poner de manifiesto que los ricos también lloran... por su bolso. ¿Quién dijo que se había acabado ya la lucha de clases?

La jornada ha sido un trasiego de testimonios que hacían obras para los domicilios particulares de Millet & Montull y las cargaban al Palau sin rechistar. Si se le ponía el Rey al teléfono, ¿qué no iban a hacer los demás? Pues eso. Hacían facturas de empresas que había cesado en su actividad, con otro domicilio... las duplicaban, borraban la numeración, pero a contraluz se veía, etc. El summum ha sido un industrial de quien figuran facturas y ha reconocido que no sabía ni dónde estaba el Palau. Espero que nadie tenga el atrevimiento de calificar lo sucedido como un método complejo y sofisticado. Millet conoce muy bien Cataluña y los catalanes. No había ingeniería financiera ni de la otra, era simplemente "aquí te pillo, aquí te mato". Millet no era ningún Madoff, no había ninguna sutileza, ningún refinamiento, ni una pizca de ingenio. A pelo.

Millet conoce muy bien Cataluña y los catalanes. No había ingeniería financiera ni de la otra, era simplemente "aquí te pillo, aquí te mato". Millet no era ningún Madoff, no había ninguna sutileza, ningún refinamiento, ni una pizca de ingenio. A pelo

Quizás por ello, porque todavía hay clases, el señor Mañaricua, tras haber concluido su declaración, le propinó una mirada que era un misil tierra-aire y en la que se deleitó repasando de arriba abajo a un Millet en sillas de ruedas, pero en el banquillo de los acusados. Parecía estar saldando viejas cuentas porque ya se sabe que la venganza es un plato que se sirve frío.

Ha saltado entonces la extraña carambola de la señora Claudia Balcells. Es empleada de un empresa que nunca había trabajado, según ella, para el Palau. Sin embargo, se da la circunstancia de que su padre trabajó en Natur System, empresa fundada por Daniel Osàcar, el extesorero de CDC que sí facturaba al Palau. Después, gracias al atrezo tecnológico, hemos podido escuchar la declaración ante el juez de dos imputados ya fallecidos. El señor Salvador Oller, un comercial a quien se le gratificaba con una semana de estancia en el Hotel Ra, propiedad de los señores Reina y Millet, quien había trabajado para el Orfeón por mediación del señor Carulla, cosa que su hija desconocía por completo como todo lo demás. A Enrique Álvarez Vila, diecinueve años como secretario del Orfeón y tesorero de la fundación, le pasaba lo que a todos: firmaba lo que Millet le ponía por delante; en ocasiones ni le molestaban, falsificaban su firma y en paz.

La penumbra de la sala para la proyección de la grabación me ha adormecido un tanto y, al encenderse de nuevo las luces, he vuelto a la realidad. Puede que sí: todas las partes parece que ya se conforman con el resultado actual del partido, todas ya tienen lo que han venido a buscar. Quizás porque hoy era el primer día de primavera, he tenido la sensación de que sí, que quizás se hará justicia pero que nunca conoceremos la verdad. ¿Pero eso a quién le interesa?

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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tobermory 24/03/2017 - 22:19h
La causa por el expolio del Palau cumple con creces el refrán de que “donde hay confianza da asco”. Y tratándose de entidades financiadas con fondos públicos el asco se eleva a nausea sartreana. Cuando hice la mili en el siglo pasado, la oficina del cuartel era un nido de rojos que entrábamos por cooptación de los “bisas” salientes. Las cuentas no eran fáciles y había que echar mano de calculadora “digital”, lápiz y goma de borrar para que todo cuadrase al céntimo. Y siempre cuadraba el debe con el haber porque había que presentarlas en Comandancia. Lo que no cuadraba nunca eran las cenas y las comidas con los pases de “pernocta” de los soldados “ceteris paribus” que no salían en los libros. Corrían rumores de que el sargento de cocina de turno se ponía morado con los descuadres entre la realidad y la ficción contable, pero no se comía mal y eso los acallaba. En fin, que si llegan a pillar al del bolso se come el solito el marrón del Palau. Saludos.
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