Una de cada cinco

Ramón de España recomienda 'Harlots (Cortesanas)', la nueva serie del canal Cosmo ambientada en la Inglaterra urbana del siglo XVIII

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Una de cada cinco
15.07.2017 00:00 h.

Según nos informa un rótulo al comienzo del primer episodio de la serie Harlots (Cortesanas), una de cada cinco mujeres del Londres de la segunda mitad del siglo XVIII se dedicaba a la prostitución. Solo había una alternativa para llegar dignamente a fin de mes: casarse con alguien de posibles. O sea, que, dejando aparte a las cuatro excéntricas que querían ser maestras o bibliotecarias, el grueso de la población femenina de la época se veía obligado a elegir entre la prostitución y el matrimonio (que, según Engels, solo era la versión legalizada de lo otro). Éste es el punto de partida de la nueva serie del canal Cosmo, consagrado en general a propuestas de escaso interés dirigidas a un público femenino convencional que no está para novedades. En este caso, el público femenino convencional que no está para novedades no ha sido tenido especialmente en cuenta, lo que redunda en beneficio del espectador interesado en que le cuenten historias con cierto fundamento.

Cortesanas es, de hecho, un retrato de la Inglaterra urbana del siglo XVIII realizado a través de la prostitución de la época, donde todo el mundo, como en otras áreas de la sociedad, aspira a prosperar. La cosa se centra en la pugna entre dos madames, la señora Wells y la señora Quigley. La primera regenta un burdel algo chusmoso, tras haber trabajado años atrás para su némesis, mientras aspira a trasladarse al Soho para mejorar la calidad de la clientela. Necesitada de dinero, subasta la virginidad de su hija menor, Lucy, como ya hizo con la mayor, Charlotte, cuando ésta tenía solo doce años. Contra lo que pueda parecer, la señora Wells no es un monstruo, sino alguien que no ha conocido otra vida que la que lleva desde niña y que considera inevitable para sus propias hijas. Inevitable y mejorable: le irrita la actitud de Charlotte, verso suelto del mundo del lenocinio, al negarse a firmar un contrato de fidelidad con un aristócrata estúpido que podría solucionarle económicamente la vida.

Creada por dos mujeres, Alison Newman y Moira Buffini, Harlots ofrece una mirada nueva sobre un tema eterno, una mirada desde un punto de vista femenino, inevitablemente fatalista, pero bastante inédito, que no incurre en el maniqueísmo ni en la cursilería a lo Princesas, de León de Aranoa. Cortesanas muestra lo que hay y se centra en las prostitutas como podría haberlo hecho en el gremio de panaderos, obteniendo una amena lección de historia de la condición femenina en el siglo XVIII explicada desde el XXI. En resumen, una serie muy recomendable.

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