La esencia de Aranda, escondida entre las calles de Barcelona

El Yantar de la Ribera, uno de los asadores más antiguos de la capital catalana, es el lugar perfecto para los amantes de la carne

7 min
Interior del restaurante el Yantar de la Ribera / CG
17.06.2017 00:00 h.

En el corazón de Barcelona, Aranda ha encontrado un lugar donde mostrar sus mejores dotes culinarios: en las mesas de El Yantar de la Ribera. Especializado en gastronomía típica de Castilla, el cordero y el cochinillo son sus manjares estrella. Se cocinan cada día al estilo tradicional.

Desde hace 25 años, los hornos se ponen a 300 grados a las diez de la mañana. La carne empieza en ese momento su cocción entre brasas de encina, consideradas una de las mejores leñas por su consistencia y duración.

El Yantar ofrece un viaje al norte de España a través del paladar y los amantes de esta cocina pueden encontrar un deleite gastronómico a pocos minutos del centro de la capital catalana.

El local está ambientado en los cortijos castellanos. La puerta es en sí mismo un elemento a tener en cuenta. Fue trasladada al asador desde un castillo de Aranda. Las mesas, los arcos medievales y las vigas de madera conforman una estancia diseñada para el buen comer.

Las raciones son, casi siempre, para compartir y los comensales pueden elegir qué parte del lechazo o cochinillo quieren degustar. Los camareros se encargan de trinchar y servir la carne frente al cliente. Se acompañan con ensaladas verdes aliñadas al estilo peninsular, aceite, sal y vinagre. Además, también ofrecen una selección de tapas típicas. Como chorizos, morcillas, alubias, quesos, revueltos de setas, huevos rotos y, por supuesto, jamón ibérico. Aunque la tapa que arrasa en todas las mesas es la bandeja regional, con un poco de todo para no perderse nada.

Los amantes de la carne

El Yantar ofrece sus cochinillos y corderos importados de Aranda y con la vitola de denominación de origen de Castilla y León. El asador se presenta como un restaurante para ejecutivos y comidas de negocios que no defrauda a sus comensales. La mayoría, hombres. Esteban Marín, el gestor, explica que ese es su cliente más habitual. Pero remarca que "hay sitio para todos". Los fines de semana, la reserva es casi obligatoria si se quiere encontrar una mesa. Es el punto de encuentro preferido de familias que "quieren pasar un buen rato". “La clientela suele ser local”, afirma Marín. Aunque estar situado en una zona céntrica de Barcelona les ha hecho ir más allá.

Confiesa que los turistas también forman parte, cada vez más, de su clientela habitual. "Por eso decidimos ampliar el horario de cocina. Ahora, es ininterrumpido de la una de la tarde a las once y media de la noche", se adaptan de este modo a los "visitantes que mantienen sus horarios de comida de sus respectivos países”.

Horno de carbón

Uno de los chefs maneja el horno en el que se asan los cochinillos y corderos. / CG

La gastronomía catalana tiene un valor incalculable en la cocina Mediterránea y española. Marín tiene en cuenta este elemento, un imán para los viajeros. Con todo, ha detectado que un gran número de turistas conoce España sólo con una visita a la capital catalana. Y estos perfiles quieren probar productos de otras regiones del país. El restaurante, situado en la calle Roger de Flor, 114, es la mejor opción para los dispuestos a saborear Castilla y "darse un buen homenaje".

Relación de calidad y precio

Todo lo que se cocina llega cada dos días al local. Esteban acepta que la cuenta de El Yantar se mueve en un perfil medio-alto, pero remarca que “la calidad del producto lo justifica”.

El gerente destaca también que la carta de vinos es un gran reclamo para los clientes barceloneses y los turistas que buscan ese producto. Todos tintos, el mejor matrimonio para la carne. “Buscan algo que no pueden encontrar en sus países con un toque más tradicional de lo que se les ofrece habitualmente en la ciudad”, explica.

Comedor del Yantar de la Ribera / CG

Uno de los comedores del restaurante / CG

Americanos, ingleses y alemanes son una gran parte de la clientela. El comensal oriental, especialmente chino y japonés, supera con creces al occidental. A Esteban ya no le sorprende. "Quien viene es porque se ha informado y sabe qué cocinamos”, explica.

Para los más golosos

Si después de la comida alguien se ha quedado con hambre puede encontrar en los postres la mejor forma de cerrar una visita culinaria a Aranda. Los postres típicos de la localidad castellana continúan con el relato gastronómico de la carta castellana.

Las milhojas de Aranda, la leche frita y el flan son los favoritos, aunque en este apartado El Yantar deja que otras localidades cercanas tengan su espacio. Se han hecho un hueco la cuajada de Burgos o las natillas de Logroño.

Detalle de una de las ventanas

Vistas al segundo comedor del restaurante con decoración clásica castellana / CG

Pese a las nuevas tendencias gastronómicas de las grandes ciudades, donde predominan las comidas ligeras y rápidas, El Yantar abre sus puertas para ofrecer un momento especial alrededor de la mesa. Y se brindan momentos únicos en las épocas del año más especiales. Marín cuenta que "el espíritu navideño despierta la tradición en las familias, las comidas y las cenas se alargan". Es su día grande del año, cuando los "platos más tradicionales se convierten en protagonistas año tras año".

Sus hornos no se apagan en todo el año. 

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