Las estafas en los alquileres en las webs inmobiliarias

Comprobamos cómo funcionan los estafadores online con un anuncio publicado en Idealista

Cerrando la puerta a las estafas / Ecoonomia.com

Cerrando la puerta a las estafas / Ecoonomia.com

Alquilar es cada vez más caro en España. Desde hace tiempo, además, es un ejercicio de riesgo. Hasta hace poco las estafas en los alquileres parecían ceñirse a perfiles individuales pero hemos detectado en nuestra investigación la irrupción de nuevos perfiles,con apariencia de inmobiliarias,que registran anuncios impunemente para embaucar a los clientes.

Los alquileres son las presas fáciles de la red. Los controles difíciles, los intercambios diarios, y a diferencia de las compras no existe la presencia de un notario público para avalar la operación, ni en la mayoría de casos un paso mínimo de comprobación por los clientes de los supuestos propietarios. 

Primer contacto: el anzuelo

Días atrás nos informan de una posible estafa. Entramos en el portal Idealista.com para buscarla. Allí encontramos el señuelo: un piso de una población de las cercanías de Barcelona con un precio atractivo, 800 euros. Una cantidad inferior en 100-300 euros a la media en esa localidad. Hablamos de un piso de 4 habitaciones con 3 baños. El contacto indica una supuesta inmobiliaria con 22 pisos y casas disponibles "sólo" en alquiler. Dispone de un número de teléfono, pero cada vez que intentamos contactar sale un contestador automático. También de una dirección física que resulta falsa. Tras una comprobación visual confirmamos que no hay ninguna inmobiliaria en ese lugar. Con esas premisas contactamos con la propiedad indicada mediante el formulario de la web de Idealista.com. Un mensaje breve pero claro. 

Pregunta sobre el piso alquiler idealista

En 24 horas recibimos un email. A pesar de indicar un número de teléfono, el potencial propietario responde a nuestro email. Como contacto no usamos el email del medio. La respuesta es muy directa con una firma diferente a la "supuesta" inmobiliaria de contacto y con un email de un dominio que no existe, abicalis.com

Servidor inexistente posible estafa piso / Ecoonomia.com

Primer email de respuesta:

Primer email respuesta potencial estafa / Ecoonomia.com

Segundo contacto: la confianza

Ya tenemos al presunto estafador en el anzuelo. Ahora debemos gestionar la información para ofrecerle la máxima confianza. Debemos pasar como un objetivo fácil, con recursos, y con una vinculación con el territorio que haga valorar un interés real por la propiedad. En ese sentido explicamos una historia a nuestro interlocutor lo más verosímil posible. No ocultamos aquí nuestra función en medios. Queremos conocer dónde está el límite. La respuesta no tarda en llegar.

Segundo email piso potencial estafadora / Ecoonomia.com

Conceptos como "familia respetable", "adorable esposo", cuanto menos chirrían en un email de contacto inicial. Tras palabras supuestamente amables lanzan su propio anzuelo: viven lejos, les es difícil venir a enseñar el piso, y trabajan, hace años, con una plataforma seria como Airbnb. No lo saben aún, pero la presa ha picado. De forma inmediata pedimos nos expliquen cómo funciona Airbnb en estos casos. La respuesta es casi inmediata.

Tercer email potencial estafa / Ecoonomia.com

No está mal. Una estafa de 2.400 euros en unas pocas horas. Dudamos de hasta qué punto la persona u organización tienen montado el escenario. Nuestra duda es, ¿ cómo se produce la transacción? Parece obvio que Airbnb es citada pero no forma parte del entramado. Informamos que creemos es una buena oportunidad y pedimos pagar.

Tercer contacto: la estafa

En pocos minutos tras nuestra petición, recibimos un supuesto email de Airbnb. Una buena copia en inglés, perfectamente verosímil. Incluye foto familiar, y hasta comentarios alabando al propietario. Un buen trabajo de falsificación. 

Pago falso web AirBnb / Ecoonomia.com

Como era de esperar la web donde es dirigido el pago es falsa. Un dominio anónimo cuyo único fin es conseguir el dinero del potencial cliente y huir. Como no hubo pago, el estafador insistió un par de veces en el cobro. Por una vez, la presa fue depredador y el estafador cayó en la trampa. 

Una estafa compleja pero conocida

Todos los servicios inmobiliarios conocen las diversas estafas e incluso informan en sus webs. El ejemplo más claro es un largo hilo en la propia web de idealista.com. Iniciado en el 2010 sigue en el 2017 con nuevos estafadores. Es, pues, un lugar común del engaño con una gran complejidad para ser reconocida. Las propias webs disponen en cada anuncio de la opción de denunciar cualquier tipo de artimaña. 

Fuera de ese control por los propios clientes es complicado establecer hasta que punto el portal, o los portales, deben ser responsables de todos y cada uno de los anuncios existentes. Las estafas existen, las denuncias existen, pero después de tantos años, como hemos comprobado estos días, los estafadores campan a su aire de una forma impune. El tránsito de simples perfiles individuales a perfiles escondidos como inmobiliarias, además de la cada vez mayor perfección en el diseño de los engaños, debe preocupar no sólo a los usuarios sino también a los gestores de las empresas involucradas.

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