La UE contra las cripto monedas y el efectivo

Si bien reconocen que para muchos individuos pagar en efectivo es un acto de libertad, prefieren argumentar la lucha contra el terrorismo para su erradicación

Billetes de 500 euros / EFE

Billetes de 500 euros / EFE

Si hace unos días nos hacíamos eco del aviso de cerco por parte de la Agencia Tributaria hacia aquellos ecommerce que permitan el pago con las llamadas cripto monedas, hoy es la Unión Europea la que, a través de un documento, confirma también su intención de prohibirlas así como de acabar ya con el dinero en efectivo.

En el citado documento podemos leer cómo advierten de que "los pagos en efectivo se utilizan ampliamente en la financiación de actividades terroristas" y recuerda cómo el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de 12 de febrero de 2016 pidió a la Comisión que estudiara la necesidad de establecer restricciones para los pagos en efectivo que superaran determinados umbrales. En este contexto, cabe recordar la decisión del Banco Central Europeo el pasado 4 de mayo de 2016 de interrumpir la producción de los billetes de 500 euros, y detener su emisión en el año 2018 amparado en que su uso principal es para financiar actividades ilícitas.

Del mismo modo, recuerda otras restricciones existentes para evitar el blanqueo de capitales como es el de restringir transacciones en efectivo iguales o superiores a los 15.000 euros para los distribuidores de bienes de gran valor, como obras de arte, piedras preciosas o subastadores. Si bien reconocen que "es importante recordar que el dinero en efectivo es también el medio de pago más accesible y sigue siendo ampliamente utilizado" así como que una parte importante del público considera el pago en efectivo como una libertad personal. Por lo tanto, advierten que cualquier cambio de política sería "muy sensible y debería partir del supuesto de que muchos podrían oponerse a las restricciones sobre el uso de dinero en efectivo, y que dicha oposición podría basarse en argumentos razonables".

Los escenarios que barajan son tres, a saber: armonizar los límites a las transacciones en metálico con una misma cantidad para todos los países; no limitar las transacciones en metálico pero obligar que toda operación tenga que ser declarada; y, por último y la que señalan como idónea, prohibir del todo las transacciones en metálico, prohibición que se extendería al uso de otros tipos de pago que sean anónimos como el de las criptomonedas como el Bitcoin. 

 

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