Chicfy, un mercadillo de ropa y de cifras

Cómo un anuncio machista se convierte en la base de una empresa tecnológica colaborativa

Pagina principal de Chicfy

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A estas alturas es dificil que alguno de los lectores no haya visto todavía el vídeo de la empresa malagueña de compra y venta de ropa para mujer Chicfy.com. El anuncio, emitido en las grandes cadenas televisivas, es de los pocos de empresas nacidas en la red que, según indican, no forma parte de un programa de Media for Equity. Ya saben aquellos donde los medios adquieren una parte de la compañía a cambio de publicidad en sus medios. 

Los inversores en Chicfy

El mercadillo de ropa, denominado Chicfy, tiene su origen en Granada, aunque al poco trasladaba su actividad a Málaga. De la mano de dos emprendedores, Nono Ruiz y Laura Muñoz, se crea la compañía en febrero del 2013. Con una financiación inicial de 60.000 euros dan sus primeros pasos. Más tarde durante el 2014 consiguen captar más de 360.000 euros de la mano de diversos inversores privados. Al año siguiente elevan, según cifras de la propia compañía, esas inversiones en 600.000 euros. En ese mismo año, en septiembre, obtienen 300.000 euros correspondientes a una aportación de la empresa pública Enisa. 

Son cifras menores que hubieran pasado casi desapercibidas si no fuera por el éxito del anuncio televisivo. Ha sido tachado, en varios ambientes, como un anuncio claramente machista, con un uso claramente de fondo sexual de la mujer. Su ritmo, su música, y el twerking de su protagonista, ha enganchado a cierto público, que no parece que precisamente femenino hasta tener más de 3 millones de visitas en youtube. Un anuncio, como decimos, destinado a un público objetivamente no usuario de la web, pero que ha agitado la red.

Campañas, visitas, cargas, descargas 

En Chicfy encontramos otra empresa con la habitual política de poca transparencia de las empresas de Internet. Debemos pues intercalar información contrastada con datos obtenidos de medios independientes. Sobre la repercusión en las visitas a Chicfy observamos han sido proporcionales a los días de emisión de los anuncios. Puntas con las emisiones de los anuncios y valles cuando no se han emitido. 

Tendencias visitas web Chicfy ultimos meses

En el mismo período el número de descargas y de visitas, curiosamente, se ha mantenido de una manera constante. Es una constatación clara que el éxito de un anuncio no se ha plasmado en el éxito de una campaña. El 'target' de mujeres ha quedado sepultado por un campaña dirigida al público masculino, no consumidor de la APP ni de los productos del mercadillo de ropa femenino.

En el caso de las descargas podemos ver una constante con grandes alteraciones en las emisiones televisivas

Descargas Chicfy App ultimos meses

Mientras, en el caso de las visitas a la web, directamente la estabilidad es total

Visitas a la web de Chicfy ultimos meses

El baile -twerking- de cifras

Aunque la presencia mediática de los representantes de Chicfy no es tan ardua como en otras empresas de tecnología, si que podemos observar discordancias claras entre sus mensajes públicos y los datos observados. Desde los bailes típicos de la cifra de facturación. Para unos 2,5 millones en el 2015, datos proporcionados en El Español basados en el Registro, hasta los 10 millones indicados en la web de Hipertextual para el mismo año. Todo un baile de cifras.

Pero el baile no está exclusivamente en la facturación. Un dato fácilmente contrastable en cualquier empresa transparente. En todo caso el mínimo necesario para una empresa financiada con dinero público como Enisa, del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Así en una entrevista hace un par de años en un medio local, Diario Sur de Málaga (Octubre 2014), sus cifras eran espectaculares. 

Entrevista Diario Sur Chicfy

Las cifras palidecen en las matemáticas. Con un porcentaje de intermediación del 20% a una media de 10 euros por venta, cifra obtenida por los comentarios en foros de Chifcy como el extenso hilo den Vogue (más de 700 páginas) daría una media de 1500 euros diarios, en ese período del 2014 cerca de 500.000 de euros. Dando como bueno ese dato implicaria en el año actual un salto 20 veces superior. Recordemos que la propia empresa indica 10 millones de euros.

Por tanto pasaríamos de 750 pedidos a la cifra de 15.000 pedidos diarios, es decir casi 500.000 mensuales. Con el número de descargas efectuadas, según datos oficiales sobre un millón, más el número de visitas mensuales, apenas 700.000, parece una cifra digna más de un buen baile que de una realidad. Conversiones del 50% sobre valores absolutos no son entendibles. Aunque podría ser, como en otros casos, un tema simplemente de mala comunicación. Pero sorprende que las cifras en ciertas empresas tecnológicas, siempre participadas de dinero público, sean tan poco transparentes.

Nadie duda de que la campaña centrada en un baile y una frase "¡Claro que sí, guapis!" es quizás más exitosa que la propia empresa. Y cuando una campaña supera al propio anunciante seguramente hay un problema en la definición del "target" objetivo. Sorprende por eso que una campaña con claros matices machistas tenga como destinatarios a las mujeres en la España del s.XXI. Todo ello además bajo el barniz del dinero público. 

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