Cumple el plazo para los reclamantes de las cláusulas suelo

El plazo para los afectados se acerca a los primeros noventa días

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Las entidades bancarias se enfrentan a su primer plazo de vencimiento sobre las obligaciones que han tenido que afrontar para poder indemnizar a los usuarios de las cláusulas suelo.

Los bancos deben establecer un canal de reclamaciones obligatorio 

El pasado 21 de enero de 2017 entraba en vigor el Real Decreto-Ley 1/2017, de 20 de enero, de medidas urgentes de protección de consumidores en materia de cláusulas suelo. Esta norma otorgaba a los bancos un plazo de un mes para implantar un sistema de reclamación para los afectados por cláusulas suelo, previo a la interposición de demandas judiciales.

De esta forma las reclamaciones previas contra los bancos podían ser formuladas desde el día 21 de febrero. Asimismo el Real Decreto otorgaba a los bancos un plazo de tres meses, a partir de la fecha de la interposición de la reclamación, para formular una oferta a los reclamantes, pasado el cual la reclamación debía entenderse desestimada.

Plazos de vencimiento de las primeras reclamaciones de las cláusulas suelo 

Este plazo de 3 meses vence el próximo 22 de mayo para los primeros afectados que formularon sus reclamaciones el 22 de febrero. Y así sucesivamente.

José Ramón Oulego Erroz, abogado mediador de Oulego Abogados y Consultores, explica para Ecoonomia las diferentes casuísticas con las que se pueden encontrar los reclamantes. Son las siguientes:

1.- Ha formulado la reclamación ante la entidad solicitando la expulsión de la cláusula suelo de su contrato y la devolución de las cantidades indebidamente abonadas, pero no ha obtenido respuesta del banco.

En este caso debe entender desestimada la reclamación y se le abre la puerta a la vía judicial. Si quiere acudir a esta vía, deberá interponer una demanda ante el Juzgado de su domicilio en la cual solicite la nulidad de la cláusula y/o la devolución de las cantidades indebidamente abonadas (para el caso de que su entidad fuera una de las afectadas por la STS de 9 de mayo de 2013 y que su préstamo hipotecario ya no contuviera la cláusula desde esa fecha o el banco la hubiera eliminado motu proprio).

Para ello deberá contactar con un abogado y un procurador de su confianza, si no lo ha hecho ya en la vía previa, y entregarle toda la documentación que le requiera el letrado: principalmente la escritura de préstamo hipotecario, un cuadro de amortizaciones donde figure el tipo de interés que se ha aplicado al contrato desde el nacimiento del mismo, y un extracto de movimientos de la cuenta asociada al préstamo.

Si el Juzgado estima la reclamación (lo cual ocurrirá siempre que el afectado sea consumidor y la cláusula no haya superado el doble control de transparencia) el demandante verá cómo la cláusula suelo es declarada nula y expulsada de su contrato. Asimismo recibirá las cantidades indebidamente abonadas por aplicación de la citada cláusula y el correspondiente interés legal.

2.- Ha formulado la reclamación y el banco la ha rechazado. En este caso no hay que esperar a que se cumpla el plazo de los tres meses tras la reclamación. Desde el mismo momento en que se reciba la respuesta negativa de la entidad bancaria, el reclamante puede dirigirse al juzgado en los mismos términos que hemos explicado en el epígrafe anterior.

3.- El reclamante ha recibido una oferta del banco. La entidad bancaria retira la cláusula del contrato (si no lo había hecho ya) y devuelve una cantidad a tanto alzado. En este caso el reclamante debe ser extremadamente cauteloso. Es muy recomendable que contacte con un economista o persona que cuente con experiencia en este tipo de cálculos para verificar que la cantidad ofrecida por el banco es correcta.

Devolución de cantidades

Recordar a este respecto que para que la cantidad ofrecida pueda considerarse correcta debe procederse a reformular el préstamo como si la cláusula suelo nunca hubiera existido, aplicándose a lo largo de la vida del contrato el tipo de referencia y el diferencial pactados en la escritura de hipoteca. De esta forma debe devolverse al reclamante las cantidades indebidamente abonadas (la diferencia entre lo abonado teniendo la citada cláusula y lo que debería haber abonado de no haber existido esta) y el interés legal sobre las mismas.

Es importante verificar los cálculos realizados por los bancos, ya que nuestra experiencia en este tipo de reclamaciones nos demuestra que la mayoría de las entidades no están devolviendo las cantidades íntegras que corresponderían.

En caso de que el reclamante acepte la cantidad ofrecida por el banco se pondría fin al procedimiento sin necesidad de acudir al Juzgado.

El RD Ley permite que el banco, en lugar de una cantidad en metálico, ofrezca una compensación en especie (ej: en productos de la propia entidad). Esta es una opción que debe aceptar expresamente por escrito el reclamante, después de haber recibido la información suficiente. Esta es una opción que debe valorar cada cliente aunque nosotros la desaconsejamos siempre a nuestros clientes. 

Si el reclamante no está de acuerdo con la cantidad ofrecida por el banco puede acudir al Juzgado en los términos ya explicados anteriormente pero, en este caso, el reclamante solo ganará con costas en el Juzgado si la cantidad que reciba en el procedimiento judicial es superior a la ofrecida por el banco en el procedimiento de reclamación previa. Esto último es importante, pues si la cantidad que se recibe al reclamar judicialmente es igual o inferior a la ofrecida por el banco en la vía previa, la entidad no se hará cargo del pago de los costes del procedimiento judicial, por lo que el reclamante deberá pagar a su abogado y a su procurador. Por este motivo es muy importante que la revisión de la cantidad ofrecida por el banco se haga con extremado cuidado.

Finalmente señalar que la cantidad recibida por el reclamante, bien sea en el procedimiento extrajudicial ante el banco, bien sea en una Sentencia judicial, no tributará en el impuesto sobre la renta. Es decir, esta cantidad no se incluirá en la base imponible del IRPF. Sin embargo, cuando se hubieran deducido las cantidades abonadas por vivienda habitual deberá realizarse una autoliquidación complementaria por dichas cantidades (que no llevará aparejada sanción ni recargo alguno), siempre y cuando se trate de ejercicios que no estuvieran prescritos. El plazo de prescripción tributaria es de cuatro años.

 

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