Con más inflación y Trump las pensiones se arreglan solas

El Banco de España en su informe especial sobre pensiones, cifra la reducción del coste de pensiones a largo plazo en casi cuatro puntos sobre el PIB

Manos de un anciano sobre bastón / Pixabay

Manos de un anciano sobre bastón / Pixabay

El gobierno no necesita tomar acciones, sopla el viento a favor y podría permanecer cruzado de brazos en el tema de las pensiones. Aunque es mejor que actúe y mejore las pensiones públicas, para evitar males mayores.

El Banco de España (BdE) en su excelente informe especial sobre pensiones, cifra la reducción del coste de pensiones a largo plazo derivado de la reforma de 2012 en casi cuatro puntos sobre PIB.

¿Esto es mucho o poco? Es suficiente. Realmente es la diferencia entre que el sistema público de pensiones en su versión actual sea financiable o acabe despeñándose por el barranco del déficit público.

Tras la última reforma el sistema de pensiones es sostenible...

Lo sorprendente es que el Banco de España estima que la mayor parte del impacto de los recortes provienen de la nueva regla de revalorización de las pensiones, cuyo efecto reductor está pasando desapercibido a la opinión pública. Contribuye tres veces más que la introducción demorada del factor de sostenibilidad.

El siguiente gráfico, extraído del informe del BdE, lo muestra claramente: con la reforma de pensiones aprobada por el gobierno de Rodríguez Zapatero y desarrollada por Rajoy, los presentes y futuros pensionistas van a tener un sistema de pensiones solvente a costa de percibir menos.

En 2040, la reforma de pensiones, plenamente activa, podría reducir el coste de las pensiones sobre el PIB en un 3,6%, derivándose el grueso del recorte de la menor revalorización de pensiones y supuesta una inflación media del dos por ciento. En el gráfico adjunto se aprecia cómo el nuevo índice de revalorización (área en rojo) impacta mucho más fuertemente que el factor de sostenibilidad (área en verde).

Descomposición del ahorro en España / BdE

La buena noticia es que, gracias al precio de la energía y al proteccionismo emergente de Trump, la inflación crecerá. Y si la inflación se eleva al tres por ciento en las próximas dos décadas, la Seguridad Social sorteará sus problemas de financiación. La mala noticia es que comportará una pérdida continúa de poder adquisitivo de los pensionistas.

... Aunque las pensiones perderán poder adquisitivo continuamente

Y es que debemos recordar que la última reforma cambió radicalmente el procedimiento de revisión anual de pensiones.

Antes de la crisis, las pensiones se revisaban con el IPC, para que no perdieran valor adquisitivo. Durante la última crisis, como excepción, el gobierno socialista tuvo que congelar las pensiones, con grave costo electoral.

La reforma reciente garantiza una revalorización mínima del 0,25% anual. Pero poco más.

Establece que para subir las pensiones por encima del mínimo deben concurrir una serie de circunstancias improbables. Es como esperar a la alineación de tres planetas del sistema solar. Estos planetas de la carta astral de las pensiones consisten en:

  1. Que el número de pensionistas no crezca demasiado

  2. Que la pensión media no se dispare. Es el denominado efecto sustitución de las pensiones (nuevas pensiones más altas que las que se dan de baja)

  3. Que los ingresos de la Seguridad Social crezcan 

En definitiva, que los ingresos de la Seguridad Social crezcan más que sus gastos y dejen margen para incrementar las pensiones. Algo de lógica aplastante.

Revalorización de las pensiones en España / BdE

El BdE maneja que la inflación a medio plazo se estabilizará en el dos por ciento (línea marrón). Partiendo de ahí, en el gráfico se aprecian los diferentes factores que determinan la revalorización de las pensiones. En positivo: se estima que el crecimiento del empleo y los salarios logra que los ingresos de la Seguridad Social crezcan al cuatro por ciento anual (área verde). En negativo: resulta previsible un crecimiento tanto del número de pensiones (área naranja) y de su importe medio (área azul). El balance global del sistema (área roja) es negativo, aunque se registrará una mejoría en la próxima década conforme la economía se recupere.

Y la conclusión se aprecia en la línea azul marino. El pronóstico del BdE es sencillo, aunque no agrade: nos quedan al menos veintitrés años de revalorización de pensiones al 0,25%.

¿Qué hacer ante este escenario previsible que afecta tanto a los pensionistas actuales como a los futuros? Mi consejo al lector es que, vista la tormenta larga que se avecina, además de encomendarse a Santa Bárbara, ahorre mediante un plan de pensiones o equivalente.

Y, por su propio interés, no vote a los amigos del proteccionismo, que empobrecerán su pensión. 

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