Las dos Españas tecnológicas

En pleno s.XXI hay zonas de España donde todavía es imposible la conexión a Internet

Río dividiendo en dos un territorio

Río dividiendo en dos un territorio

La diferencia en el acceso a Internet en todo el territorio de España marca una clara diferencia entre progreso y retroceso. Amplias zonas del país no sólo no disfrutan de un acceso digno a la red en pleno siglo XXI, sino  que simplemente no lo tienen. Peor aún, visto lo visto, ni se espera lo tengan nunca.

El fracaso de la política

Las grandes empresas de telecomunicaciones no quieren invertir en  redes en zonas despobladas o con un alto índice rural. Los políticos son incapaces de hacer entender a ese mercado que su presencia debe ser global, o simplemente no ser. Las licencias de telecomunicaciones tienen un fin económico, pero como licencias administrativas deben tener también un fin social. En este caso acercar internet en las mismas condiciones a cualquier ciudadano esté ubicado donde esté ubicado.

Una premisa que los políticos olvidan, simplemente porque hacen la mayoría de su vida y sus relaciones en entornos urbanos. Allí la feroz competencia del dinero marea con las ofertas, a cual mayor, de las compañías por ofrecer las máximas velocidades. A veces, a escasas decenas de kilómetros, está el oasis de las comunicaciones. S.XXI. Datos que se pueden ver en el mapa Cero G del reportaje de hace unos meses en el diario El Mundo

La España sin internet en el S.XXI 

Esta vergüenza de la política combinada con los intereses económicos de las grandes empresas es aún más descarada en las velocidades máximas. Hay zonas sin internet en España, pero aún hay más zonas cuyo máximo acceso son apenas 1 ó 2 Mb vía Wimax. Algo muy común en zonas dispersas. Una velocidad que hace imposible cualquier labor empresarial con un mínimo de dignidad.

Aunque las empresas hablan del reto tecnológico, no tiene sentido invertir en ciertas zona. Cada día está más claro que es un problema económico y político. Con opciones como el 4G, como sucede en otros países, el acceso podría ser universal. Prácticamente no hay zonas urbanas sin acceso móvil. En diversos países de Europa existen tarifas planas para esas zonas más oscuras. En España es una utopía.

Y no es un tema tecnológico, sino una voluntad política de ofrecer a todos los ciudadanos las mismas condiciones vivan donde vivan de España. Con tarifas ilimitadas de datos en móvil sería factible disponer de un servicio digno para áreas más rurales, e incluso podrían ser el punto de partida a nuevas iniciativas empresariales. Por desgracia, en España gestionan unos individuos, los políticos, que a duras penas entienden qué es la tecnología. Sumen a esa desgracia una clase empresarial cuyo único fin es el balance económico anual. Dos malos compañeros de viaje que siguen dejando a España dividida en dos. Las dos Españas son también tecnológicas en plena s.XXI

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y mostrarle publicidad y contenidos de su interés. Al continuar navegando, consideramos que acepta su uso. Más información