El drama de contratar en España

​Tener en nómina un trabajador con un sueldo digno de 2.000 euros es una misión imposible

Teletrabajo desde la cama y en pijama / CG

Teletrabajo desde la cama y en pijama / CG

Imaginen la situación. Un empresario, un autónomo societario en realidad, quiere contratar un trabajador. Imaginemos que sea esa persona en pijama de la fotografía. Supongamos también que sea una empresa nueva de algún emprendedor ilusionado con su proyecto. Como es alguien con principios quiere que tenga un sueldo digno, unos 2.000 euros netos. Obviamente hablamos de una empresa en una capital como Barcelona o Madrid.

Los números de la mentira de emprender

Un trabajador de 2.000 euros netos mensuales supone para la empresa un pago de unos 38.000 euros en concepto de nóminas, IRPF – sí, se le descuentan al trabajador pero no deja de ser un pago de la empresa – y TGSS. A este número se debe sumar aproximadamente un 33% de la cuota de la empresa, es decir unos 12.000 euros adicionales. Total el coste aproximado son 50.000 euros anuales.

Obviamente, el empresario societario autónomo tiene también su nómina. Pongamos que con la misma nómina neta de 2.000 euros y sus 14 pagas. Al cobrar por nómina y ejercer un cargo de administrador retribuido o ejercer funciones de gerencia con al menos el 25% del capital social, deberá cotizar en el régimen de autónomos, como societario - sobre 344 euros con la última subida - y se le deberá practicar una retención del 19% si la sociedad factura menos de 100.000 euros anuales o del 35 % si factura más.

Aquí hay un dato claro: si quiere mantener el sueldo del trabajador sobre 2.000 euros, sobre 50.000 de gastos anuales, es obvio que su empresa deberá facturar más de 100.000 euros. Con lo cual, deberá aplicarse la retención del 35%. En esa cifra estaríamos con un gasto anual de unos 50.000 euros. Tenemos pues dos gastos para la empresa de 50.000 euros, es decir 100.000 euros sólo por tener una persona asegurada con un sueldo digno de 2.000 euros.

La realidad de las ventas en el mercado

Cualquier actividad tiene su margen y sus gastos. Imaginemos una actividad, ciertamente no todas podrían encajarse en ese grupo, con un margen del 50%. En ese caso sin considerar los gastos de oficina, almacen, teléfonos, gasolina, comidas, nuestro amigo empresario debería facturar un mínimo de 200.000 euros + IVA. Otro dinero que va al Gobierno. Si su margen fuera del 10% la cifra se dispararía sólo para pagar sus gastos y los de su trabajador a un millón de euros. Desde Ecoonomia creemos que no existe ninguna empresa con dos trabajadores que facture 1 millón de euros en España.

Pero como decíamos, no incluimos en esa lista los gastos propios de la actividad. Un despacho, un vehículo, un teléfono, unos equipos. Fácilmente estamos sobre 2.000 euros mensuales. Es decir nuestro empresario valiente debe facturar para tener un sólo trabajador con ese salario sobre 250.000 euros más el correspondiente IVA, es decir, vender más de 300.000 euros anuales. Traducido unos 25.000 euros de ventas cada mes sin descanso. Obviamente si se va de vacaciones un mes esa cifra se eleva a casi 28.000 euros mensuales. Eso sí, no puede ponerse enfermo.

Un suicidio contratar, un suicidio poner sueldos dignos

Todo ese perfil confirma por qué en España es más fácil ser trabajador que autónomo societario. Pocas empresas con un sólo trabajador pueden permitirse ventas entre 300.000, para márgenes del 50 % o de 1.000.000 euros para márgenes menores. No es de extrañar que la mayoría de sociedades fallezcan a los pocos años de su funcionamiento. Y que la competitividad sea reducida.

Al final, quien emprende, aunque quiera, no puede permitirse pagar un sueldo digno porque por cada trabajador contratado el Gobierno cobra una nómina prácticamente entera. Y esa locura en los impuestos es la base del fracaso de la mayoría de empresas en sus primeros años. Hemos calculado, además, sobre la premisa que mantienen una buena relación, sin problemas y con un trabajador responsable. Cosa que tampoco es siempre lo habitual.

La sociedad cambia pero el sistema de recaudación feudal en la economía española está eliminando al principal generador de riqueza del país: el pequeño empresario. Ya escribimos en esta serie que el Ministro Montoro se estaba cargando la clase media. También las dificultades para darse de alta de autónomo. Ahora en esta tercera entrega comprobamos que si uno ha superado esas dos primeras fases se encuentra con la imposibilidad de poner un sueldo digno a nadie. Y perdonen pero sin un sueldo de 2.000 euros, una persona soltera difícilmente puede sobrevivir en Barcelona o Madrid.  

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