Reunión de ángeles con los pies en la tierra

​El sábado me reuní con los ángeles. No era un ambiente demasiado celestial sino más bien financiero, tecnológico y, sinceramente, poco espiritual, pero no se lo contaré a mi confesor. A pesar de lo terrenal del asunto, había mucha energía positiva en aquella cita entre ángeles inversores -la mayoría jóvenes aunque algunos de pelo encanecido- y creadores de startups.

Algunos emprendedores se encontraron de cara con la realidad cuando un inversor árabe muy conocido y un especialista de capital riesgo neoyorquino explicaron, en un mano a mano, que el ciclo de vida de su inversión es de ocho o nueve años, en Oriente Medio quizá dos o tres años más. Y menudas caras pusieron cuando los expertos de sociedades de riesgo explicaron la financiación inicial, intermedia y final -estrategia de salida incluida-, y se dieron cuenta de que la fase “dinerito para mi nieto, que es mi ojito derecho” es efímera y que para solicitar entre 25.000 y 100.000 dólares/euros se necesitan alas para salir al encuentro de los ángeles. Así que a saber venderse, guapos.

Tampoco es que los ángeles pidan el cielo y la tierra, pero hacen un test de preguntas lógicas:

Ingeniería: ¿Tienes una tecnología rompedora?

Después de las casas construídas con impresoras en 3D, la innovación está difícil.

Tiempo: ¿Es el momento adecuado?

Richard Branson (Virgin) esperó años a la expansión de los teléfonos con GPS para lanzar Sidecar Ride, pero el cliente debía elegir conductor y precio. Después llegó Uber, con tarifa fija.

Monopolio: ¿Se puede controlar una gran parte del mercado?

Que se lo digan a los hackers, ¿eh?

Equipo: ¿El amigo vago del emprendedor participa en el lanzamiento?

Mejor quitar la manzana podrida cuanto antes. Como anécdota, hace unos años supe que los inversores en Estados Unidos descartan discretamente los proyectos de parejas casadas porque en caso de divorcio, ¿quién se lleva la pasta? ¿Quién es el cerebro de la operación?

Distribución: ¿Has pensado en cómo llegar al cliente, o te limitas a apilar productos cool?

Uber no tiene coches, Airbnb no tiene casas y Facebook no crea contenido, son versiones comerciales del trueque de antaño, que ahora es economía colaborativa porque nos ayudamos de la tecnología.

Duración: ¿Cómo ves tu posición en el mercado en los próximos diez o veinte años?

Hay que venir a quedarse, no ser flor de un día. Uno de los inversores dijo: “Necesito proyectos con ritmo y progreso. Cierro 50 tratos anuales y no necesito un unicornio en mi portfolio”.

Y por fin, la pregunta secreta: ¿Has identificado una oportunidad única que otros no ven?

Díganselo a Zuckerberg, que creó un catálogo de universitarias como venganza por un desplante amoroso y lo transformó en Facebook.

Salvo inventores prematuros como Branson y Krampad (Ikea), el emprendedor no toma conciencia hasta ser universitario (veinte años), así que cuando salude a sus hijos al llegar a casa piense: ¿Estamos preparando emprendedores o entrenando a consumidores de bienes y servicios?

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y mostrarle publicidad y contenidos de su interés. Al continuar navegando, consideramos que acepta su uso. Más información