¿Qué es fintech?

Cuando pienso en innovación me gusta pensar en una tecnología que, de alguna manera, facilitará alguna o varias tareas de mi actividad diaria, o de la forma que tengo de relacionarme con cualesquiera de mis proveedores o con los demás o, quizás también, con todo lo anterior a la vez.

Aplicada al sector financiero, la innovación y, más en concreto, la llamada revolución fintech viene a representar aquella banca que siempre hemos querido y que nunca hemos tenido. No sólo en cuanto a presentación de la evolución de nuestros números y de la composición, en su caso, de nuestra estructura patrimonial; sino un cambio real que aporte facilidad y naturalidad en la forma que tiene nuestra entidad de interrelacionarse con nosotros. La esencial es la aplicación de la empatía por no llamarle inteligencia.

"el único foco posible, es el cliente"

Los principales protagonistas de ambos sectores, banca y fintech, debaten a diario sobre las transformaciones del sector. Y son debates enriquecedores por lo general pero muy flojos en su profundidad porque el foco no existe. Y el foco, el único foco posible, es el cliente. Y la única manera de conseguir la banca del futuro no es abriendo una cuenta con un selfie; es escuchando al cliente y facilitando su relación.

La banca comercial de este país nos ha acostumbrado a sus chantajes de tal manera que pocos españoles existen que no tengan vinculación con sus entidades financieras gracias a su préstamo hipotecario. De esta forma, los clientes que tienen este producto bancario es muy probable que, además, tengan domiciliada la nómina, tarjeta de crédito asociada, seguro de vida y hogar y, cómo no, un plan de pensiones. Alguna entidad incluye en el paquete acciones de la propia entidad y, así, 1,2,3, quedas atrapado.

"¿Para qué sirve hablar de tecnología y llenarse la boca con términos como el big data si, a la hora de la verdad, no saben ni en qué aplicarlo ni qué dato leer?"

Es decir, que hoy la banca conoce todo de nosotros: nuestros ingresos, no sólo en importe, sino también en pagador; domiciliaciones, gastos, etcétera. ¿Para qué sirve hablar de tecnología y llenarse la boca con términos como el big data si, a la hora de la verdad, no saben ni en qué aplicarlo ni qué dato leer?

Uno de los inconvenientes del sector financiero es que cada vez la regulación es mayor. Ahora los banqueros y los bancarios además de su profesión ejercen también la de policía y delegados de Hacienda, pues deben asegurarse que el cliente es de buena fe y su dinero procede de una actividad lícita.

El problema regulatorio, unido a la poca empatía hacia clientes por parte de todos los actores de la industria (los antiguos y los nuevos), hacen que los clientes se pasen la mayor parte de su tiempo contestando preguntas sobre las que los movimientos de la cuenta corriente ya ofrecen casi el 70 por ciento de las respuestas. ¿Acaso mi banco no sabe si soy o no pensionista? ¿O en qué horquilla de importes oscila mi salario anual? ¿Si soy autónomo o no? ¿Y cuánto dinero puedo ahorrar al mes?

El compromiso con el cliente son mucho más que cinco palabras. Es un ejercicio de empatía al que la tecnología puede aportar mucho. Basta que fintech y banca dejen de hablar y de ver quién necesita a quién y se centren en escuchar y comprender al cliente. Hay mucho por hacer en esta apasionante revolución del sector financiero. El primer paso debiera ser hacer que los datos que generan los clientes sirvan para ofrecerles mejor servicio y para dar cumplimiento automatizado a los requerimientos legales. El resto, es sólo ruido. 

Para vosotros, ¿qué es fintech?

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