La verdadera gestión, la de intereses

En un entorno financiero donde la investigación académica y la innovación están presentes, el mercado se ha profesionalizado alcanzando un mayor nivel en las habilidades de analistas y gestores de fondos. Condiciones que ponen sobre la mesa si actualmente es más complejo obtener rendimientos a través de una gestión activa. Es decir, lo que realmente se cuestiona es la capacidad de generar rentabilidades que superen a las del mercado, lo que se conoce como generar alfa. Algunos de los argumentos para justificar la oposición ante este tipo de gestión suelen ser la existencia de mayor información y tecnología y un menor coste a la hora de explotarla. 

"la mayoría de fondos que se consideran de gestión activa no lo son"

Si observamos los datos, la mayoría de los fondos de gestión activa tienen un comportamiento inferior a su índice de referencia. Entonces, ¿debe ser motivo suficiente para justificar que la gestión activa no deba aplicarse o que no sea capaz de batir al mercado? La respuesta es no. Debemos tener en cuenta que un gran número de estos fondos son denominados closet indexers”. Dicho de otra manera, la mayoría de fondos que se consideran de gestión activa no lo son, se limitan a replicar el índice de referencia pero permiten a las entidades seguir cobrando comisiones altas a los clientes. Por tanto, podemos estar sacando conclusiones equivocadas. 

“háblame menos en términos de rentabilidad y riesgo, y cuéntame más sobre las comisiones que produce”

El problema suele aparecer cuando se produce una no alineación de intereses. En primera persona he podido observar cómo a la hora de presentar un modelo de gestión a institucionales, un aspecto estrella es la capacidad de generar comisiones con dicho modelo. Viene a ser algo así como “háblame menos en términos de rentabilidad y riesgo y cuéntame más sobre las comisiones que produce”. Pero por suerte esto no es siempre así y también hay que destacarlo. Existen grandes gestores y firmas demostrando que saben hacer bien las cosas. En España, sin ir más lejos, Lierde, Bestinver o Metavalor, entre otros, son sólo ejemplos cuyos resultados justifican la existencia de este tipo de gestión, en la quela  rotación de cartera suele ser mayor. Además, el acceso a este tipo de servicios no necesariamente está restringido a grandes capitales, sino que son accesibles a casi cualquier tipo de inversor. La diferencia para llegar a ellos reside más en la capacidad para contrastar y saber qué es lo que realmente nos interesa. 

En definitiva, el tipo de gestión es sólo una opción por parte del inversor en función de su estilo, filosofía u objetivos de inversión. No hay una mala o buena. Lo verdaderamente importante es que detrás, sea cual sea dicha opción, se ejerza con transparencia y compromiso. 

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