Las mentiras del Banco Sabadell al descubierto

Sacamos a la luz los contratos presentados, hasta hace unas semanas, a los clientes del banco con 'cláusulas suelo' donde les obligan, entre otras cosas, a renunciar a cualquier tipo de reclamación presente y futura

Jaume Guardiola, consejero delegado de Banco Sabadell

Jaume Guardiola, consejero delegado de Banco Sabadell. - Fotomontaje CG

La sentencia del TJUE convirtió el día en una jornada muy complicada en la sede central operativa del Banco Sabadell en la localidad de Sant Cugat del Vallès. Quienes hemos estado en su interior, y ahora vemos a diario el antiguo edificio Landscape desde la cercana autopista, sabemos de las dificultades para tomar ciertas decisiones en la entidad. Los largos y anchos pasillos, dispuestos en infinidad de mesas abiertas, no siempre están bien comunicados con la realidad de la calle. En el equipo subyace un cierto temor a no seguir las directrices marcadas por una presidencia y dirección muy personalista.

Con esa realidad siempre presente, vamos a intentar entender cómo ha actuado el banco en las últimas horas: los pasos previos del banco, la dinámica generada a raíz de las cláusulas suelo sobre sus clientes, y los resultados de esa actuación.

Comunicado del banco tras la sentencia del TJUE

Ayer, tras la sentencia del Tribunal Europeo, el Banco Sabadell emitió, durante la misma mañana, una nota de prensa muy concisa y rotunda, con tres puntos que dejaban clara su posición.

Tres puntos claros en un manual de comunicación del siglo pasado: confirmar la negación, invocar la transparencia y apelar a la negociación. El posicionamiento de la negación, "el banco no está afectado". El de la transparencia, "los clientes fueron informados con claridad". Y finalmente el de la negociación, "si ha procedido, se ha llegado a una solución con cada uno de los clientes".

La función de las oficinas del banco

El comunicado de prensa, sin embargo, choca con la realidad conocida por este medio desde hace meses. Las oficinas del Banco Sabadell tenían ordenes concretas de "perseguir" a los clientes con cláusulas suelo. Pero no por un afán colaborativo para ofrecerles unas mejores condiciones, sino para evitar que los clientes demandaran al banco por las cláusulas suelo. Su principal objetivo, que los clientes firmaran un nuevo contrato renunciando a cualquier reclamación pasada y futura. 

Hoy sacamos a la luz uno de los contratos enviado a un cliente hace pocas semanas, donde queda clara la voluntad principal del banco: mantener un rédito superior al precio de mercado. Ofrecen un 2,6% a un cliente con un euríbor del 0,65%, pero con cláusula suelo del 3%. Es decir más de dos puntos superior a lo que debería pagar el cliente con el euríbor actual (negativo). Pero no aparece sólo eso en el contrato obtenido. También vemos cláusulas claramente abusivas. Allí se especifica no una, sino hasta dos veces, que el cliente debe renunciar a cualquier reclamación personal o colectiva por las cláusulas suelo, aquí denominadas "aplicación de tipo mínimo".

El contrato de la mentira

Si las cláusulas suelo fueron un engaño, parece que el contrato ofrecido a los clientes del Banco Sabadell es todavía peor. Vamos a leer las cuatro páginas principales del mismo. En la propuesta, el banco adjunta hasta siete páginas adicionales donde incluyen, curiosamente, su código de buena conducta. Como veremos, el contrato contradice claramente el comunicado de prensa oficial del banco tras la sentencia del TJUE. Donde ahora todo es claridad con el cliente, antes era imposición y obligación de no reclamar por unas clásulas, según el banco, transparentes. Extraña que, siendo así, la obsesión del contrato bancario sea no sólo suprimirlas sino incluso evitar acciones futuras de reclamación.

Página 1 del contrato del Banco Sabadell a clientes con cláusula suelo

En el punto primero se confirma el denominado tipo mínimo del 3% (cláusula suelo). En el punto segundo habla de negociación, cuando hemos sabido que la oficina se ha limitado a transmitir a los clientes el contrato sin opción alguna de negociar. Es una propuesta directa de adhesión con obligaciones y renuncias para el cliente.

Página 2 del contrato del Banco Sabadell a clientes con cláusula suelo

En el punto primero del pacto, el banco ofrece unilateralmente un 2,6%, apenas 0,4 puntos menos que el tipo actual de la cláusula suelo, cuando según el precio del euríbor, en negativo actualmente, este cliente debería estar sobre el 0,6%. Es decir, el banco negocia dos puntos por encima de lo que tenía pactado si no hubiera cláusula suelo. Aquí, claramente y entrecomillado, aparece "dejar sin efecto la cláusula financiera de la variabilidad del tipo de interés". Este aspecto choca con la nota de prensa del propio banco en la que, recordemos, se indica que "sus cláusulas son transparentes y no afectadas por la sentencia". Sorprende que unas cláusulas legales quieran ser revisadas con "supuestas" perdidas para el banco. Si la cláusula del 3% es legal, ¿por qué el banco obliga a renunciar a ella?

Página 3 del contrato del Banco Sabadell a clientes con cláusula suelo

La clave de la mentira aparece en el punto cuarto, que no tiene desperdicio. El banco obliga al cliente a "desistir de cualquier reclamación y, en caso de ser necesario, a ratificar tal desistimiento, y a no reclamar contra el banco o su grupo de empresas, en virtud de las cláusulas relativas a las condiciones financieras de la Operación". Específicamente aplicable a las cláusulas suelo tanto en el presente como en el futuro. Lo que el banco llamaba "cláusula transparente" en su nota de prensa parece que ya no lo es tanto. Es más, es un problema a extinguir para el banco. No sólo debe desaparecer del contrato, sino que incluso obliga al cliente a desistir de cualquier acción futura. Una cláusula claramente abusiva para el consumidor al prohibirle acciones futuras de reclamación.

Página 4 del contrato del Banco Sabadell a clientes con cláusula suelo

Por si no hubiera quedado claro, el banco reitera en la última hoja y en subrayado la renuncia obligatoria desde este momento y para el futuro, a nada más que pedir y reclamar por dichos conceptos.

La repercusión jurídica de la mentira

La actitud del banco de negar la mayor --que la sentencia no les afecta-- es lícita en un mercado libre. Pero sorprende la poca comunicación interna entre lo dicho en la nota de prensa y la realidad de la relación de las oficinas con los clientes. El contrato mostrado tiene su origen en la sede central operativa del banco. Disponemos del original y hemos conocido que se trata de un formulario interno, en el que sólo las condiciones particulares pueden ser modificadas por los comerciales de las oficinas.

Ahora, con la sentencia del TJUE, la redacción del contrato puede convertirse en agua de borrajas. Las cláusulas claramente abusivas lo invalidarían ante cualquier tribunal. Esto pone en una nueva disyuntiva al banco. No sólo parece obstinado en no acatar la sentencia de la justicia, sino que también ha generado un nuevo problema de responsabilidad legal con nuevas cláusulas abusivas para los consumidores, a los que presuntamente había engañado. Además, el contrato confirma que la entidad ha mentido a sus clientes, y al mundo económico en general, con su comunicado de prensa.

En una época donde la comunicación, los puntos, las comas, son tan importantes, es sorprendente que una documentación crítica para el banco salga a la luz. El control interno de la documentación claramente destinada al engaño y la mentira ha sido nulo. El banco no sólo queda en evidencia por su mala gestión de la comunicación, sino que también queda constancia de su trapicheo para engañar y manipular a clientes ya previamente engañados. La buena fe es la base de algunas actuaciones jurídicas. Así, uno puede llegar a pensar que las cláusulas suelo fueron un error por desconocimiento, pero está claro que insistir doblemente en el engaño, como es evidente, con el contrato, no forma parte del código de buena conducta de un banco.

Gestión de la comunicación del Banco Sabadell

Algunos bancos optaron por respetar la primera sentencia del tribunal sobre el tema de las cláusulas suelo. Otros, ofrecieron negociaciones individuales. Finalmente, algunos como el Banco Sabadell confiaron en la resolución definitiva del caso a su favor en los tribunales. Y vistos los resultados, se han equivocado. Tanto en la parte de análisis jurídico y económico, como sobre todo en la gestión de la comunicación con los clientes. Algunos pueden hoy sentirse doblemente engañados.

La puesta a la luz de los contratos ofrecidos por el Banco Sabadell a sus clientes, engañados según la sentencia europea, son un traspié a cualquier código de buena conducta bancaria. El Banco de España debe examinar los contratos ofrecidos para dilucidar la responsabilidad del equipo del banco. Ahora la comunicación del Banco Sabadell debe apagar un nuevo incendio. No sólo el provocado por la sentencia, sino también el generado a aquellos que aceptaron un contrato con evidentes clausulas abusivas, cuando el propio banco indicaba que sus "clausulas eran correctas". Como decíamos al principio, los pasillos largos y anchos de la sede central operativa de Sant Cugat adolecen de una buena comunicación interna y están ausentes del sonido de la calle. Con la información publicada hoy, quizá el Banco Sabadell debería pensar un nuevo enfoque para este tema. La política de insistir en la mentira no siempre es la mejor consejera.

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