El color de las gafas Etnia Barcelona, a por el público nacional

Con la atención centrada en conquistar España, la marca no pierde de vista el mercado internacional y ve Asia como su gran reto

6 min
Entrada a la flagship de Etnia en Barcelona / CG
21.04.2017 00:00 h.

“Etnia Barcelona empieza a sonar en España”. David Pellicer, el fundador de la marca de gafas más colorista del mercado, muestra orgulloso su primera tienda propia, que abrió hace tres semanas en Barcelona. Está en el corazón del barrio del Born, frente a la basílica de Santa Maria del Mar, y tiene siete plantas. Las dos primeras son para los clientes, mientras que las demás –terraza incluida– se destina a estudio para los creativos y showroom.

David Pellicer, el fundador de la marca de gafas Etnia / CG

David Pellicer, el fundador de la marca de gafas Etnia

Tras hacerse “fuertes” en Europa y América del Norte, “nos hace ilusión conquistar el público nacional”. La nueva tienda, explica Pellicer, es una forma de hablar con el cliente final, conocerlo, saber cuáles son sus gustos y construir marca. El año pasado, vendieron un 92% del total fuera de España. Las previsiones de este 2017 les hacen pensar que la balanza se quedará en un 89% de facturación en el exterior y un 11% en el país.

El fundador de Etnia atribuye el éxito fuera porque en ciertos mercados se valora mucho la calidad, y se paga. En España, cuesta más. “Es un producto caro por el nivel socioeconómico de aquí, porque hemos apostado por la calidad; en otros países son más ricos y el producto les es más accesible”. Sus mercados más fuertes son Alemania, Francia, Italia, Estados Unidos y Canadá.

Interior de la flagship Etnia en Barcelona / CG

Interior de la flagship Etnia en Barcelona

Adaptarse al gran reto: Asia

Pese a centrar parte de sus esfuerzos en España, no pierden de vista el mundo. Asia es el próximo reto. “Otras caras, otras narices; tenemos que crear allí un centro de diseño, una colección y pensar cómo entrar en el mercado”. Pellicer ve posibilidades infinitas en otras fisionomías, cada zona tiene la suya: las mujeres estadounidenses tienen la cara muy estrecha, los alemanes son más grandes que los españoles, los afroamericanos tienen la nariz más ancha, los asiáticos suelen tener los ojos más separados…

Las gafas a medida todavía son una excepción. Empiezan a hacerse las primeras gracias a la tecnología 3D, aunque “no quedan bien”. Etnia ya está presente en China, con una fábrica en la que se lleva toda la materia prima fabricada en Europa, cada componente en un sitio. Una vez en Asia, se talla y se ensambla el producto, que viaja después hasta Italia para colocarle la lente mineral. La última parada es Barcelona, desde donde se distribuyen las gafas.

Colores llamativos

No es una marca nueva. Etnia Barcelona nació hace 16 años, como recuerda Pellicer. Su abuelo materno era fabricante de gafas y, su padre, trabajaba en la óptica Indo. Cuando conoció a su madre, fundaron una fábrica juntos: “Me crié entre gafas”. Pero el negocio fue mal y pasó de 100 empleados a siete. Fue entonces cuando Pellicer entró en la industria, con 19 años y sin poder terminar los estudios.

“Fue forzoso, pero nos ha ido muy bien”. El negocio fabricaba para terceras marcas, aunque tenía una propia, Etnia. Pellicer vio un nicho –las gafas de colores llamativos a precios asequibles–, conservó el nombre y lanzó la compañía actual. Pese a que el factor diferenciador de la marca se ha conservado, la apuesta por la calidad cambió los precios, relata su fundador.

Exterior de Etnia en Barcelona / CG

Exterior de la tienda Etnia en Barcelona 

Gafas de sol

Hace cuatro años que venden también gafas de sol, que se añadieron a la división de la vista: “Hace ilusión y ayuda a darte a conocer”. De los 90 euros que empezaron costando, pasaron a más de 100. Ahora, algunos modelos superan los 200 euros. Los clientes ya no se fijan en la marca por el precio, sino por el diseño y la calidad: “Encuentran en Etnia una oferta distinta a la que ya existe y valoran también la calidad y que la marca sea de Barcelona”.

Los colores únicos y fuertes gustan, aunque la tendencia está muy “atomizada”. Este verano se seguirán viendo los cristales con efecto espejo, pero también los modelos vintage, con toques verdes, amarillos, rosas y marrones casi transparentes. En un futuro un poco más lejano, a finales de año, esperan mejorar los 60 millones de facturación del ejercicio pasado. Pellicer espera mantener un crecimiento del 20% en una empresa que todavía considera familiar.

¿Quiere hacer un comentario?