Casa Burés, de emblema del modernismo catalán a pisos para ricos extranjeros

Bonavista Developments ha vendido los primeros apartamentos del edificio, entre cuyos inquilinos potenciales figura Madonna

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Casa Burés (derecha), uno de los iconos modernistas de Barcelona y algunos de los elementos característicos.
Cristina Farrés
09.05.2016 23:25 h.

La Casa Burés, situada en el corazón del Eixample de Barcelona, es uno de los emblemas modernistas de la ciudad. Obra de Francesc Berenguer i Mestres, un estrecho colaborador de Antoni Gaudí --nunca obtuvo el título de arquitecto, por lo que el proyecto lo firmó Miquel Pascual i Tintorer-- fue construida entre 1900 y 1905 por encargo del industrial textil Francesc Burés.

Sus mosaicos hidráulicos, vidrieras y relieves debían ser el centro de interpretación del modernismo, proyecto por el que el ayuntamiento de la ciudad pagó 26 millones de euros en marzo de 2007 y un año después lo vendió a un precio muy competitivo a la Generalitat, que ubicó allí algunas dependencias administrativas. Ahora, y tras una reforma histórica, se ha empezado a vender como viviendas de superlujo para ricos internacionales.

Polémica en el precio de venta

El proyecto lo ha capitaneado Bonavista Developments, una promotora que en febrero de 2015 empezó a trabajar para cambiar el interior de uno de los edificios que en la segunda legislatura de Artur Mas se vendió para hacer caja. El principal problema fue que el precio por el que el consejero de Economía de la época, Andreu Mas-Colell, firmó la venta no fue precisamente ventajoso para la Generalitat. Entrada de uno de los loft de Casa Burés.

Se esperaba sacar 26,09 millones por el inmueble, pero finalmente el fondo británico Europa Capital Partners, a través de la sociedad Trinder Promociones, solo pagó 18,78 millones. Además de la rebaja del 28% respecto al precio inicial, tras liquidar anticipadamente los préstamos vivos, las arcas públicas solo ingresaron 4,8 millones por el edificio modernista.

Coste de las viviendas de lujo

Para los privados, será una inversión redonda. Este es el coste aproximado --4,8 millones-- que tienen los principales y los lofts de superlujo de la vivienda, y hay varios pisos de ese perfil. Concretamente, Bonavista tiene listos para los bolsillos más acaudalados tres lofts de 298 a 321 metros cuadrados y dos principales, los más caros del inmueble, de entre 450 y 502 metros cuadrados.

Esas son las viviendas más espectaculares, ya que quien entre a vivir allí podrá disfrutar tal y como hizo en su día la familia Burés de toda la exclusividad que suponía una planta noble en 1905. De entrada, tendrán un acceso independiente mediante una escalera de piedra desde el vestíbulo, desde donde se accederá a impresionantes salones, cocinas, baños y habitaciones con grandes ventanales, frescos, puertas con relieves y paredes de madera trabajadas.

Madonna, ¿vecina de Barcelona?

La exclusividad es tal que atrae a figuras internacionales de primer nivel, muy interesadas en la oportunidad única que supone se propietario a una vivienda con tanto valor arquitectónico en el corazón de Barcelona. Fuentes del sector indican que incluso Madonna había mostrado su fascinación por el edificio y estaría interesada en adquirir uno de los apartamentos.

También se han adecuado pisos más modestos, aunque ninguno de ellos baja del millón de euros. En las plantas intermedias se encuentran 16 viviendas de 120 a 170 metros cuadrados, orientados a la calle o al interior de un típico patio de manzana del Eixample. Todos ellos con techos altos, ventanales de gran tamaño y suelos de mosaico artesanal.

Primeras ventas firmadas

Finalmente, están disponibles cinco áticos (tres de ellos dúplex). Eran las antiguas dependencias de los sirvientes de la Casa Burés que ahora se han convertido en viviendas igualmente de lujo de entre 160 y 275 metros cuadrados.  Interior de uno de los pisos 'estándar' de la Casa Burés.   

La promotora del proyecto ya ha firmado las primeras compraventas, por lo que los mismos interlocutores señalan que no tienen prisa por vender los 26 pisos renovados. La comercialización ha sido cedida en exclusiva a la inmobiliaria Lucas Fox, especializada en compradores internacionales acaudalados.

Cebos para los clientes

Para atraerlos a Barcelona, además de la exclusividad del edificio se pone en valor la gastronomía o el patrimonio arquitectónico de la ciudad, que podrán disfrutar a título individual. También se ponen en valor las opciones deportivas, pero a ese tipo de clientes no le atrae el Barça; para instalarse en la ciudad se usa como cebo el Real Club de Polo y los clubs de tenis de la capital catalana. Además de la multitud de establecimientos de lujo que se encuentran en la milla de oro, paseo de Gràcia.

Europa Capital y Bonavista Developments obtendrán generosas plusvalías de la operación inmobiliaria. Para la Generalitat, los beneficios reales de desprenderse de una joya del modernismo catalán no alcanzaron ni los cinco millones de euros.
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